Reproducción - Técnicas de palpación en vacuno

Julio 17th, 2007

Usted puede utilizar ambas manos para la palpación. Con una mano puede sujetar la cola de la vaca como si fuera un mango mientras palpa con la otra. La mano que use para la palpación debe estar bien lubricada, ponerla en forma de cuña, apretando los dedos lo más posible.

El recto

Empuje por el ano hasta el recto con un movimiento continuo. Según penetra la mano por el recto, cierre los dedos para formar un puño modificado metiendo hacia dentro las puntas de los dedos.

En esta posición, la mano apartará a un lado la materia fecal y endereza el recto. Los pliegues del recto no se estiran tan fácilmente si los dedos se mantienen en posición de punta. El puño modificado también elimina el riesgo de perforar la pared del recto con los dedos en punta. Pero, las perforaciones son raras, pues las paredes del recto son gruesas y resistentes.

Generalmente no es necesario limpiar el recto de la vaca de materia fecal, pero, en las primeras etapas del aprendizaje, la limpieza del recto aumentará su habilidad para sentir otras estructuras.

El recto puede reaccionar en respuesta a la entrada de la mano. Este es un reflejo respuesta de la vaca. La reacción puede aliviarse simplemente moviendo la mano hacia adelante y atrás, en un masaje suave. Si vuelve a producirse la reacción, masajee de nuevo las paredes del recto
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Cuanto más largo sea el examen, mayor reacción encontrará. No se preocupe si hay un pequeño sangramiento esto ocurre ocasionalmente y no es necesariamente un signo de daños al recto. Una indicación de que si se produjeron daños es una sensación áspera, de papel de lija, que indica que se ha raspado la mucosa del recto durante el proceso. Si esto ocurre, es mejor abandonar inmediatamente la palpación.

La sensación que se tiene de la pared del recto se parece a la de frotar una o dos capas de goma delgada. La mayoría de los animales se muestran cooperadores. Debe ser posible detectar y distinguir los órganos reproductivos sin mucha dificultad.
Los expertos en palpación siguen generalmente una rutina, que debe ser adoptada en el proceso de aprendizaje. Con la entrada inicial por el recto, introduzca el brazo hasta más allá del codo y bien adentro de la cavidad abdominal. Palpe hacia abajo, en dirección a la ubre. Los fetos a término deben estar en esa región. Por esta razón, la palpación inicial profunda permite que el palpador determine rápidamente si hay preñez y reduce el tiempo dedicado a la vaca. Si no se encuentra el feto u otras indicaciones de preñez en la cavidad abdominal, el palpador debe retroceder hacia la cavidad pelviana. La mayoría de los tractos abiertos y preñeces iniciales están localizadas aquí. Mientras palpa en o cerca de la cavidad pelviana, localice el borde de la pelvis. Este es un buen punto de orientación. Y lo más importante, localice el cérvix y muévase hacia adelante, hasta el útero, para determinar la preñez. Siguiendo esta sencilla rutina se pueden evitar muchos errores de palpación.

El rumen

Al entrar en el recto y justo después de pasar el borde de la pelvis, se puede encontrar el rumen, que es el primer y mayor estómago de los cuatro que tiene la vaca. Tiene dos sacos, uno dorsal y otro ventral. El saco dorsal está delante del borde de la pelvis y hacia la izquierda. Puede sentirse como el extremo de una pelota de fútbol americano, blando o granuloso. Este extremo saliente del saco dorsal puede llegar hasta la cavidad pelviana. En ese caso puede confundirlo con un útero dilatado o con un feto a término. Oprimiendo el rumen sentirá una indentación que gradualmente vuelve a alisarse y tomar su forma original, indicando que el rumen está lleno de alimento. El rumen no tiene el tacto acuoso que tiene el útero preñado.
El saco ventral del rumen está bien adentro de la cavidad del cuerpo, situado hacia la región de la ubre. Puede estar a la izquierda o a la derecha, dependiendo de cómo esté lleno. Tiene el mismo tacto blando o granuloso del saco dorsal y también se intenta si se le oprime con la mano.

El tracto reproductivo

El tracto reproductivo abierto se apoya normalmente sobre el piso de la pelvis o contra alguna de las dos paredes. Los cuernos de este aparato suelen estar enrollados en su frente, y en las vacas más viejas, pueden colgar ligeramente dentro de la cavidad abdominal. Cuando se palpa, ambos cuernos uterinos de la vaca abierta tienen un tacto de paredes gruesas y textura carnosa. No habrá presencia de fluido en los cuernos, y esas dos características confirman la ausencia de preñez. En esta etapa, se puede mantener en la mano todo el útero y palparlo desde abajo o desde un lado. Pero, durante el aprendizaje, lo más fácil es sentir la superficie superior.

El tono, o firmeza, de los cuernos abiertos, varía con el ciclo del estro. Poco antes y después del estro (bajo la influencia del estrógeno), el útero estará túrgido y firme al tacto. Durante el período del cuerpo luteo (influencia de la progesterona), se sentirán los cuernos del útero flácido o blando. Una ligera presión con el dedo medio separará los cuernos y permitirá la palpación de cada uno. Hay que palpar ambos cuernos porque la preñez puede ocurrir en cualquiera de ellos. Los palpadores inexpertos tienen a veces dificultad en agarrar los cuernos uterinos. Para vencer esta dificultad, mueva el útero hacia abajo, contra el piso de la pelvis o contra una de las paredes. Aplane la mano y aplique una suave presión contra el útero para separar los cuernos.
Los ovarios están situados en el ancho ligamento al final de los cuernos uterinos o a sus costados, pero no es necesario palparlos cuando se está determinando la preñez. El paso más importante es sentir la textura y contenido del útero.

Fundamentos de sanidad en ganado ovino y caprino

Julio 17th, 2007

Publicado en: http://www.agroinformacion.com/leer-contenidos.aspx?articulo=470

Peste de los pequeños rumiantes
Fuente: Fichas técnicas de la OIE, www.oie.int
Enfermedad vírica de declaración obligatoria (pertenece a la Lista A de la OIE), causada por un virus de la familia Paramyxoviridae, género Morbillivirus. Antigénicamente similar al virus de la peste bovina, que presenta sensibilidad a la mayoría de los desinfectantes. Ante un brote, la tasa de morbilidad suele ser del 90 y la de mortalidad del 50-80%. El virus se encuentra en ovinos y especialmente caprinos, domésticos y salvajes

El virus se transmite por contacto directo entre los animales, no existiendo el estado de portador. Se observa variación estacional con focos más frecuentes durante la estación lluviosa o la estación fría seca.

La clínica varía en función del curso de la enfermedad, que puedes ser agudo, sobreagudo, crónico y subagudo. El período de incubación es de 3-10 días.

En la forma aguda se observan aumento repentino de la temperatura (40-41ºC) que afecta el estado general desarrollando un sídrome febril acompañado de apatia y anorexia. La secreción nasal serosa se vuelve mucopurulenta y ç en ocasiones provoca un profuso exudado catarral que crea una costra y ocluye las narinas, lo que condiciona la aparición de dificultad respiratoria. Aparecen pequeñas zonas necróticas en la mucosa nasal visible, congestión de la conjuntiva, costras en el canto interno de los ojos y a veces conjuntivitis catarral profusa, también es frecuente una estomatitis necrótica con halitosis. Otros síntomas son diarrea profusa no hemorrágica, bronconeumonía manifestada por tos y aborto. Finalmente se produce deshidratación, emaciación, disnea, hipotermia y muerte en 5-10 días.

La forma sobreaguda es frecuente en los caprinos, y aparecen los síntomas anteriores pero con más virulencia y evolución más rápida.

Las formas subagudas y crónicas son frecuentes en algunas zonas debido a la susceptibilidad de las razas locales. Tienen evolución durante 10-15 días con síntomas variables y suele aparecen neumopatía. Se observan emaciación, conjuntivitis, estomatitis erosiva que se extiende por la parte interna del labio inferior y las encías adyacentes y puede producirse una vulvovaginitis erosiva

El diagnóstico diferencial debe realizarse frente a varias enfermedades: peste bovina, pleuroneumonía contagiosa caprina, Lengua azul, pasteurelosis, ectima contagioso, Fiebre aftosa e intoxicación mineral.

El diagnóstico de laboratorio se puede realizar mediante identificación del agente, bien por detección del antígeno o bien por aislamiento e identificación del virus, o incluso por detección

No existe ningún tratamiento en particular, pero el uso de antibióticos pueden prevenir las infecciones pulmonares secundarias (oxitetraciclina, clortetraciclina). Se recomienda la profilaxis sanitaria cuando la enfermedad se manifiesta en países que no habían sido afectados por la peste de pequeños rumiantes

En cuanto a la profilaxis médica se suele usar la vacuna contra la peste bovina aunque también existe una vacuna contra la peste de pequeños rumiantes que es preferible para evitar las confusiones cuando se realizan estudios serológicos retrospectivos.

Viruela ovina y caprina
Fuente: fichas técnicas de la OIE, www.oie.int

La viruela es una enfermedad viral de las ovejas y cabras de declaración obligatoria (pertenece a la Lista A de la OIE),, altamente contagiosa, producida por virus de la familia Poxviridae, género Capripoxvirus, afectando a una u otra especie según la raza del animal y la cepa del virus, aunque existe relación inmunológica demostrada. La enfermedad se caracteriza por la erupción eritematosa de la piel, inicialmente con lesiones papulares y posterior evolución a erupciones pustulares. Cuando las lesiones se generalizan, pueden asociarse con inflamación hemorrágica de las mucosas respiratoria y gastrointestinal, provocando alta mortalidad. Se transmite por contacto directo entre los animales enfermos y los susceptibles, e indirectamente mediante fómites contaminados y vehículos de transporte.

Los signos clínicos iniciales de la enfermedad son fiebre, lagrimeo, salivación y descarga nasal. Aproximadamente dos días después de estos síntomas se desarrollan las lesiones en las zonas de la piel con menos vellón (ingle, escroto, área bajo la cola, párpados, labios, mejillas, poros nasales, ubre y labios de la vulva). Las lesiones se inician como máculas, con un ligero edema de la piel circundante, evolucionando después a pápulas, que posteriormente se hacen pústulas. La formación de pústulas puede o no estar precedida por el desarrollo de vesículas. A medida que la superficie de las pústulas se va secando, se forman costras delgadas. La forma benigna de la enfermedad es más común entre los animales adultos y se caracteriza por las lesiones de la piel, particularmente bajo la cola, una reacción sistémica benigna y una mortalidad del 5 a 10%. Los corderos experimentan una forma más aguda la enfermedad, caracterizada por depresión, lesiones generalizadas de la piel, y frecuentemente otras lesiones de las mucosas bucal, digestiva y respiratoria. Si aparece una infección bacteriana secundaria puede provocar otro brote febril. La mortalidad en esta forma más severa puede alcanzar un 80% del rebaño afectado.

En el campo, se puede realizar un diagnóstico presuntivo basandose en la aparición de una enfermedad progresiva de viruela o parecida a viruela, en un rebaño de ovejas susceptibles, especialmente si se asocia con movimiento de animales o introducción de nuevos ejemplares al rebaño. El diagnóstico clínico de la forma benigna puede ser difícil puesto que las lesiones pueden estar confinadas a zonas pequeñas y ser difíciles de detectar. Es necesaria la confirmación del laboratorio.

Se debe realizar diagnóstico diferencial con Lengua azul, Peste de pequeños rumiantes, Ectima ontagioso, Fotosensibilización, Dermatofilosis, Mordeduras de insectos, Neumonía parasitaria, Limfadenitis caseosa y sarna.

No hay tratamiento. La profilaxis sanitaria se debe basar en el aislamiento de los rebaños infectados y de los animales enfermos durante un mínimo de 45 días después de su recuperación, sacrificando a los animales infectados en la medida de los posible, con eliminación adecuada de los cadáveres y de los productos y posterior desinfección rigurosa. Realizar siempre cuarentena antes de la introducción en los rebaños y control del desplazamiento de animales y de vehículos dentro de las zonas infectadas

En cuanto a la profilaxis médica, existen varias vacunas con virus atenuado por vía subcutánea o intradérmica, que confieren inmunidad de hasta 2 años.

Salmonelosis
Fuente: R. Astorga, J.C. Gomez-Villamandos, A. Arenas, F.J. Salguero, C. Tarradas, M.P. Martín, S. Romanin, y A. Perea, 1999 y 2000. Patología de los pequeños rumiantes. Síndromes de mortalidad perinatal. http://www.colvet.es/infovet/

El aborto por salmonelas o aborto paratífico afecta principalmente al ganado ovino. La infección es de carácter septicémico y localización preferente en órganos genitales, especialmente en útero grávido y testículos. El síntoma principal es el aborto que se presenta a partir del tercer mes de gestación, al que le preceden signos de inapetencia y un flujo vaginal hemorrágico, que más tarde se vuelve purulento. El estado general de los animales sólo puede alterarse cuando a continuación del aborto se produce la retención de secundinas y metritis por infecciones secundarias. En estos casos (< 5%) los animales presentan signos de abatimiento y a veces diarrea.

Los fetos pueden ser expulsados momificados o ya en estado de putrefacción. Es frecuente también el nacimiento precoz o normal de corderos débiles que mueren en los primeros días de vida o en el curso del primer mes de vida con septicemia generalizada. A veces, pueden aparecer neumonías y cuadros poliartríticos en los corderos.

El agente etiológico principal es S. abortus ovis, plenamente adaptada a la oveja, en la que origina una salmonelosis primaria, clásica o de hospedador específico. Por ello las ovejas infectadas, en particular las hembras gestantes y los moruecos reproductores, constituyen el reservorio de la infección. Otros serotipos, como enteritidis, dublin, derby o montevideo, pueden asimismo aislarse en procesos abortivos de la especie ovina. En el ganado caprino es relativamente frecuente aislar S. abortus ovis a partir de fetos abortados a término. Este “salto” de hospedador del serovar abortus ovis quizá se explique por la existencia en muchas explotaciones de rebaños mixtos de ovejas y cabras en estrecho contacto.

El ingreso de la infección salmonelósica en un colectivo ovino se produce en la mayoría de las ocasiones por la introducción o reposición con animales infectados. Generalmente un macho infectado de nueva adquisición en el rebaño es el punto de partida de la cadena infecciosa. Con la transmisión venérea pueden infectarse hasta el 80% de las futuras madres. La difusión de la infección también se produce por vía oral a través de piensos y aguas contaminadas. Especialmente en los abortos se vierten al medio masivas cantidades de gérmenes a través de las placentas y anejos fetales. También se expulsan salmonelas con las heces. Tanto las hembras como los moruecos pueden ser eliminadores permanentes (portadores).

Cuando la infección ingresa en un rebaño ovino, los abortos se presentan principalmente en el primer año, para decrecer ostensiblemente en los años siguientes, puesto que los animales generan cierta inmunidad. La cifra de abortos suele ser alta únicamente en las primíparas.

Las lesiones más frecuentes que se encuentran son petequias en las membranas serosas, acúmulo de exudado serofibrinoso en las cavidades torácica y abdominal, e inflamación y necrosis de parénquimas. Son llamativas las lesiones inflamatorias de naturaleza necrótica en membranas fetales y útero y en los testículos, así como las inflamaciones de ovarios y oviductos. En ocasiones pueden aparecer bronconeumonías.

Ningún tratamiento es capaz de eliminar por completo al agente, aunque puede disminuir la tasa, pero el animal queda como portador. Se administran tratamientos sintomáticos con cardiotónicos y un tratamiento etiológico a base de antibióticos (estreptomicina, neomicina, kanamicina, gentamicina).

Burcelosis

Fuente: R. Astorga, J.C. Gomez-Villamandos, A. Arenas, F.J. Salguero, C. Tarradas, M.P. Martín, S. Romanin, y A. Perea, 1999 y 2000. Patología de los pequeños rumiantes. Síndromes de mortalidad perinatal y mamitis-agalaxia. http://www.colvet.es/infovet/

La brucelosis es una enfermedad crónica producida por varias especies del género Brucella. En los pequeños rumiantes cursa con la presentación de abortos acompañados o no de retención de placenta, así como el desarrollo de orquitis y epididimitis en machos (principalmente en el ganado ovino).

En los pequeños rumiantes la enfermedad se debe a Brucella melitensis (biovares 1, 2 y 3) la cual se relaciona con la aparición de abortos, fundamentalmente en la especie caprina; en estos casos también se puede aislar, aunque en menor frecuencia, Brucella abortus. La infección provocada por B. ovis, muy rara en nuestro país, afecta exclusivamente al ganado ovino dando lugar a epididimitis, orquitis y a veces, causando abortos esporádicos. En nuestra zona las ovejas se infectan mayoritariamente por B. melitensis debido a la extendida costumbre de mantener en los rebaños pequeños núcleos de cabras.

Las brucelas tienen capacidad para inducir latencia y/o tolerancia, de forma que los animales nacidos de madres infectadas o incluso neonatos que han ingerido leche contaminada son seronegativos y desarrollarán la infección en la edad adulta (primera gestación). En este período puede ocurrir la movilización de brucelas y posterior eliminación por flujos vaginales, semen, leche y en menor medida orina y heces.

El aborto clínico ocurre fundamentalmente en el último tercio de gestación afectando con mayor frecuencia a las hembras jóvenes sexualmente maduras de primera y segunda gestación. Las retenciones de secundinas suelen ser más evidentes en ganado bovino (B. abortus) que en ovejas/cabras. Otros síntomas de carácter secundario son: fiebre, depresión, mamitis y artritis, signos que en condiciones de campo pueden pasar inadvertidos. En algunos casos no llega a producirse el aborto sino el nacimiento de animales poco viables que suelen morir en la primera semana de vida (mortalidad hebdomadal).

Los hallazgos postmortem se centran fundamentalmente en las alteraciones de los fetos los cuales presentan procesos edematosos generalizados (hidrotórax, ascitis) así como fenómenos autolíticos. En la placenta los cotiledones suelen presentar un aspecto amarillo-marrón debido a la instauración de fenómenos de necrosis. Este tipo de hallazgos son comunes en la mayoría de los abortos infecciosos, por lo que el diagnóstico diferencial debe apoyarse en otras observaciones, principalmente de tipo epidemiológico (antecedentes, relación aborto/período de gestación, vacunaciones previas, etc), además del estudio laboratorial (técnicas tintoriales específicas, cultivos, IFI, PCR, serología) a partir del material patológico idóneo.

El tratamiento está en principio totalmente prohibido, aunque en las especies sometidas al Plan de Control y Erradicación (ovino, caprino y bovino) se pueden usar tetraciclinas, sólo previa autorización y en determinados casos. En cuanto a la inmunoprofilaxis, no existe una vacuna con eficacia total, aunque se utilizan como base del programa de erradicación, para disminuir abortos y la excreción de brucelas al medio. Existen vacunas vivas atenuadas e inactivadas, estas últimas prohibidas en España.

Agalaxia contagiosa

Fuente: R. Astorga, J.C. Gomez-Villamandos, A. Arenas, F.J. Salguero, C. Tarradas, M.P. Martín, S. Romanin, y A. Perea, 1999 y 2000. Patología de los pequeños rumiantes. Síndromes de mortalidad perinatal y mamitis-agalxia. http://www.colvet.es/infovet/

La Agalaxia Contagiosa es una enfermedad infecciosa de distribución mundial y endémica en los países de la Cuenca Mediterránea considerados clásicamente excelentes productores de leche caprina. La enfermedad está producida por diferentes especies del género Mycoplasma, aunque es M. agalactiae el responsable del mayor número de casos clínicos. También, y en menor grado, pueden ocasionar cuadros clínicos compatibles con agalaxia contagiosa M. mycoides (subsp. mycoides LC) y M. capricolum. Los procesos clínicos asociados son de tres tipos: mamarios, artríticos y oculares.

Los pequeños rumiantes son los únicos hospedadores sensibles, actuando como reservorios los animales enfermos que eliminan el microorganismo por la leche, la orina, las heces y las secreciones vaginales principalmente, contaminando suelos, camas, aguas y alimentos. La vía de contagio más común es la digestiva en los lactantes, mientras que las hembras en lactación adquieren la infección vía galactófora ascendente a través del ordeño mecánico, o el contacto con materias contaminadas (camas, suelos, etc).

En el conjunto de los rebaños afectados podremos observar signos clínicos de tipo mamario, artríticos y/o oculares. Las formas clínicas mamarias se caracterizan por provocar hipoagalaxia o agalaxia total. La alteración suele ser bilateral observándose tumefacción ganglionar (ganglios retromamarios), así como atrofia del tejido glandular. La secreción láctea presenta un tono amarillento y una consistencia de viscosa a purulenta con presencia en la mayoría de las ocasiones de trombos lácteos. En las últimas fases de evolución de la enfermedad se pueden observar nódulos endurecidos al palpar el parénquima mamario. Las ubres pueden permanecer lesionadas e improductivas durante años.

Las manifestaciones articulares se basan en la presentación de cuadros de artritis-poliartritis dolorosas localizadas en los carpos y tarsos principalmente. Con menor frecuencia de presentación podemos observar rebaños con trastornos oculares que se caracterizan por signos de queratitis-conjuntivitis acompañados de lagrimeo y fotofobia.

En el tratamiento se utilizan macrólidos, tetraciclinas y macrólidos o quinolonas. Hay que tener en cuenta que el tratamiento de la agalaxia por mycoplasmas es eficaz sólo en las fases iniciales de la enfermedad, y si está avanzada, es más rentable el sacrificio.

Se aplican vacunas inactivadas, en el último mes de gestación y 2 semanas después del parto. Existe una vacuna comercial que emplea sólo cepas de M. agalactiae, lo que supone problemas de control en los rebaños de cabras.

Parasitación por Coenurus (Torneo)

Fuente: J. Martínez-Moreno, J. Pérez, S. Cámara, Y. Millán, C. Borge, 1999. Patología de los pequeños rumiantes. Enfermedades parasitarias de los adultos. http://www.colvet.es/infovet/

Es una enfermedad del sistema nervioso central del ganado ovino, también denominada modorra o vértigo, que afecta especialmente a los animales jóvenes y se presenta con carácter enzoótico en los rebaños. Está originada por el Coenurus cerebralis, forma vesicular o quística de la tenia del perro (Taenia multiceps), que se localiza en el cerebro.

Cuando la Taenia multiceps parasita al perro, elimina los proglotis en el intestino de dicho hospedador, que al ser exteriorizados en el establo o en las praderas, , una nuez e incluso al de un huevo de gallina, dando la imagen de una vesícula rellena de líquido claro. El Coenurus cerebralis contiene 500 a 700 escólex que pueden apreciarse a través de la pared transparente de la vesícula.

La vía de contaminación del perro ocurre al ingerir cerebros ovinos parasitados. Los hospedadores definitivos de la Taenia multiceps son el perro, especialmente el perro pastor, y otros cánidos, mientras que el papel de hospedador intermediario corresponde casi exclusivamente al ganado lanar. Los óvidos ingieren los huevos embrionados eliminados por los perros y tras liberarse en el intestino, pasan a sangre, al hígado, a los pulmones y finalmente al cerebro. Tras un periodo de crecimiento, forma quistes localizados en el cerebro, que van creciendo hasta adquirir el tamaño de una avellana o incluso mayor. La infestación del hospedador definitivo y del intermediario se produce únicamente por vía digestiva.

Respecto a la clínica, la cenurosis cursa de una manera ostensible sobre todo en los ovinos jóvenes, llegando a distinguirse 3 periodos con sintomatología diferente: un primer período de 2 a 10 días con un cuadro de meningoencefalitis aguda, en la que pueden alternar la afectividad acentuada de la actividad sensorial con las depresiones, donde la muerte puede sobrevenir repentinamente, sobre todo en corderos, cuando hay una ingestión considerable de oncosferas; un segundo período de 3 a 6 meses que principalmente cursa sin síntomas, y las oncosferas se desarrollan a larvas infestantes. Y el tercer período o de cenurosis verdadera, que se caracteriza por los fenómenos de una atrofia por compresión.

Los ovinos afectados realizan normalmente movimientos forzados, como consecuencia del incremento de la presión intracraneal, se apartan del rebaño, ingieren alimentos de manera alterada. La localización y desarrollo del parásito en la médula espinal, conducen al cuadro del llamado torneo de la grupa.

Macroscópicamente el segmento encefálico afectado está hipertrofiado, abombado y con las circunvoluciones aplanadas. A veces aparece hidrocefalia o edema cerebral por estar perturbada la salida del líquido cefalorraquídeo, mientras que el tejido que rodea a la vesícula se encuentra atrofiado a causa de la compresión. Siempre alrededor del parásito existe un tejido de granulación, poco desarrollado en el Sistema Nervioso Central.

No existe tratamiento posible. Se recomienda profilaxis, realizando desparasitaciones periódicas de los perros de la explotación, quemando las heces cada dos meses, una vez que han eliminado las tenias. No dar de comer a los perros los cadáveres de las ovejas.

Dicroceliosis

Fuente: J. Martínez-Moreno, J. Pérez, S. Cámara, Y. Millán, C. Borge, 1999. Patología de los pequeños rumiantes. Enfermedades parasitarias de los adultos. http://www.colvet.es/infovet/

La dicroceliosis de las vías biliares es una enfermedad parasitaria originada Dicrocoelium dendriticum, de morfología lanceolada. Lo más frecuente es que se presente con un curso subclínico crónico, dando lugar a trastornos funcionales del hígado y disminución de los rendimientos.

El ciclo biológico del parásito presenta dos hospedadores intermediarios, un caracol y una hormiga. Las ovejas se infestan cuando ingieren hormigas con fases jóvenes del parásito durante el pastoreo. Las formas jóvenes del parásito se dirigen a las vías biliares del hígado por el conducto colédoco o bien por la pared intestinal, atraviesan cápsula y parénquima hepáticos y alcanza allí la madurez sexual.

Generalmente predomina la forma subclínica, aunque el ataque masivo de los conductos biliares repercute desfavorablemente sobre el estado de salud y causa enflaquecimiento, disminución de la resistencia y descenso de la producción.

Las alteraciones macroscópicas se caracterizan por la presencia de los parásitos en la vesícula biliar y colangiolos, acompañada por una colangitis crónica y la dilatación de los conductos biliares o engrosamiento de sus paredes; en el estadio avanzado existe una proliferación adenomatosa del epitelio de los conductos biliares. Por otra parte, el hígado se muestra salpicado de numerosas manchas blancogrisáceas tras infestaciones masivas, en cuyo caso no están dilatados únicamente los conductos, sino también los capilares biliares.

Se usan tratamientos a base de antiparasitarios de amplio espectro contra nematodos (carbendazol, febendazol y tiabendazol) que a dosis 4 veces superiores a las normales en la lucha contra nematodos, también destruyen los dicrocelios. A dosis normales no matan al parásito pero lo hacen infértil. El tratamiento de elección es el tiofanato, que reduce la carga parasitaria en un 99%, se administra con el pienso.

Fasciolosis

Fuente: J. Martínez-Moreno, J. Pérez, S. Cámara, Y. Millán, C. Borge, 1999. Patología de los pequeños rumiantes. Enfermedades parasitarias de los adultos. http://www.colvet.es/infovet/

Enfermedad originada por trematodos hepáticos o enfermedad del “hígado dañado” o “duelas hepáticas”, cuyo agente etiológico es Fasciola hepatica. El hígado es el órgano de localización en el hospedador en su estadio adulto. Los huevos procedentes de los parásitos adultos localizados en los conductos biliares del hospedador pasan al intestino y son eliminados con las heces.

Actualmente existen tres formas diferentes de presentación de la fasciolosis ovina relacionadas con la carga de la infestación, duración del periodo de infestación y el momento del año.

- Fasciolosis aguda, en la que una posterior alteración patológica del hígado da lugar a la aparición de muertes repentinas. En los casos en que el rebaño no se encuentre en pastos peligrosos hasta los meses de invierno, las muertes súbitas pueden producirse desde diciembre hasta febrero. Las ovejas pueden presentar un buen estado corporal, por lo que los primeros signos indicativos del problema consisten en la aparición de algunas muertes sobreagudas. Si se inspeccionan los animales del rebaño, se puede apreciar la existencia de ovinos decaídos, mucosas pálidas, disnea, etc. El abdomen presenta evidente hepatomegalia y ascitis. El diagnostico se confirma mediante la realización de la necropsia, análisis parasitológico y hemático.

- Fasciolosis subaguda es aquella donde la patogenia del proceso presenta unos síntomas clínicos compatibles con la permanencia de la infestación durante un largo periodo de tiempo, relacionados con las lesiones sufridas por el parénquima y con la presencia de parásitos adultos en los conductos biliares. El animal tarda varios meses en morir. El examen de los individuos permite observar la presencia de mucosas pálidas y hepatomegalia evidente sin aparición de reacción de defensa, que sí se puede observar en la forma aguda. No se observa la existencia del edema submandibular presente en la forma crónica y, por lo general, no hay ascitis. Los animales afectados empeoran su estado corporal progresivamente, presentando todo el rebaño un aspecto homogéneo, cierto grado de letargo, vellones ralos y bajos índices de desarrollo corporal.

- Fasciolosis crónica. Esta es la forma más común y se presenta tanto en Febrero y Marzo como en Junio y Julio, dando lugar a un deterioro progresivo del estado general de los animales, debido fundamentalmente a la presencia de parásitos adultos en los conductos biliares. Se manifiesta con un empeoramiento progresivo del estado general que evoluciona hasta la emacinación con edema submandibular.

La patogenicidad global de la fasciolosis se centra en la lesión del hígado y su grado viene dado por la alteración del parénquima producida por los parásitos en migración y por los efectos de los adultos en los conductos biliares. Tanto en la forma subaguda como en la crónica, los parásitos inmaduros entran en los conductos biliares tras ocho semanas, evolucionando al estadio adulto.

En el ganado ovino se produce cierto grado de fibrosis en las paredes de los conductos biliares. Puede observarse distensión de los conductos biliares y endurecimiento de la superficie del hígado. Los trayectos migratorios antiguos aparecen como focos amarillos o rojos sobre la superficie hepática, También se observa la presencia de edema, ascitis y linfadenitis hepática. Recientemente se ha descrito la influencia del régimen nutricional sobre la gravedad de la anemia y el metabolismo de la albúmina. Puede complicarse con hepatitis necrótica infecciosa.

Basquilla (Enterotoxemia tipo D)

Fuente: A. Perea*, A. Arenas*, A. Maldonado*, C. Tarradas*, IJ.C. Gómez-Villamandos**, P .Sánchez**, M. Quezada**, y L. Carrasco**, 1999. Patología de los pequeños rumiantes. Enfermedades infecciosas de los adultos. http://www.colvet.es/infovet/

Las enterotoxemias son toxiinfecciones de origen entérico que afectan fundamentalmente a los rumiantes debido a la acción de toxinas tipo D elaboradas por Clostridium perfringens. Cursan de forma aguda dando lugar a altas tasas de mortalidad. Cuando el agente infeccioso es C. perfringens tipo B, afecta más a los animales jóvenes y produce la denominada disentería de los corderos o diarrea de la paridera de invierno.

En el caso de los pequeños rumiantes adultos la enterotoxemia tipo D es producida por C. perfringens tipo D, y también se denomina “basquilla” o “enfermedad del riñón pulposo”.

La basquilla es un proceso infeccioso no contagioso, que afecta fundamentalmente al ganado ovino. Se caracteriza por inducir cuadros sobreagudos-agudo y como lesión característica aparece riñones sin consitencia en el examen postmortem (enfermedad del riñón pulposo).La indigestión es un factor predisponente de primer orden en la génesis de las enterotoxemias.

Las formas sobreagudas de basquilla tiene una duración de 4-6 horas, mostrando los animales signos de timpanismo. La evolución aguda es la más frecuente y comienza con un síndrome febril intenso que consta de hipertermia y obnubilación. Inicialmente existe meteorismo y después diarrea. Los animales caen al suelo y adoptan decúbito lateral y cuello rígido y hacia atrás, debido a la dificultad respiratoria, pueden aparecer exudados serohemorrágicos en los ollares. En los estadios finales son frecuentes los signos nerviosos como pataleos y masticación en vacío. Estos signos preceden a la muerte que ocurre a las 12-24 horas de iniciado el proceso. Pueden asimismo presentarse formas subagudas de la enfermedad que corresponden a enteritis leves donde la acción toxémica es baja y la sintomatología poco apreciable o nula. La recuperación aparece al tercer o cuarto día.

Como lesiones en la necropsia destaca la rápida putrefacción del cadáver, congestión de las mucosas, presencia de exudados hemorrágicos en cavidades, congestión pulmonar acompañada por abundante espuma en tráquea y bronquios, hemorragias cardiacas, hepatomegalia con degeneración y vesícula biliar repleta. Los más característico es el riñón pulposo. En el tracto digestivo, destaca el timpanismo de los preestómagos, una abomasitis hemorrágica y una enteritis hemorrágica principalmente localizada en los tramos finales de intestino delgado y primeros de grueso, apareciendo los ganglios mesentéricos edematosos e hipertróficos.

El tratamiento es imposible en casos sobreagudos. Cuando la evolución lo permite se administran penicilinas o macrólidos y suero hiperinmune antibasquilla, durante 4-5 días para disminuir los síntomas y las muertes. Se recomienda la inmunoprofilaxis con vacunas polivalentes que llevan cultivos integrales inactivados de bacterias y toxinas inactivadas (toxoides). Se vacuna antes de otoño y primavera y se puede vacunar a las hembras gestantes un mes antes del parto y a los corderos a los 2-3 meses de vida.

Carbunco Bacteridiano (Antrax, bacera, pústula maligna)

Fuente: A. Perea*, A. Arenas*, A. Maldonado*, C. Tarradas*, IJ.C. Gómez-Villamandos**, P .Sánchez**, M. Quezada**, y L. Carrasco**, 1999. Patología de los pequeños rumiantes. Enfermedades infecciosas de los adultos. http://www.colvet.es/infovet/

El carbunco bacteridiano es un proceso infeccioso y extremadamente contagioso, producido por Bacillus anthracis, que afecta principalmente a los herbívoros y al hombre. Ocasiona un cuadro septicémico de carácter grave caracterizado por la presencia de hemorragias ollares y boca, esplenomegalia y aspecto oscuro de la sangre (antrax=carbón).

El agente causal, B. anthracis, es un microorganismo esporulado con una alta capacidad de resistencia ambiental (hasta 50 años, “campos malditos”).

Desde un punto de vista clínico se distinguen tres formas: sobreaguda, aguda y subaguda. Las formas sobreagudas son las más frecuentes en pequeños rumiantes, especialmente en ovinos, y se observan síndrome febril manifiesto convulsiones, exudados sanguinolentos que salen por todas las aberturas naturales y mucosas de aspecto cianótico, con evolución en 4-6 horas. En las formas agudas el cuadro clínico evoluciona en 24-48 horas y se caracteriza por: hipertermia, anorexia, obnubilación, cese de la rumia, mucosas cianóticas, hematuria, estreñimiento/diarrea, edemas (intermaxilar, esternal y genital), paresia y convulsiones terminales que conducen a la muerte.

La forma subaguda se presenta de manera similar a la anterior pero con signos más leves y prolongados. También pueden aparecer formas localizadas en otras especies (angina carbuncosa del cerdo o glosoantrax del ganado vacuno).

La necropsia no debe realizarse sin garantizar las medidas de seguridad para evitar el contagio y la diseminación de esporas. En el examen postmorten es característica la presencia de sangre no coagulada y de color negruzco. También se observan edemas en tejido conjuntivo subcutáneo con exudados serohemorrágicos, hidrotórax y ascitis, así como una manifiesta esplenomegalia hiperémica, El resto de órganos parenquimatosos presentan congestión generalizada. La rápida putrefacción da lugar a la ausencia de rigidez cadavérica.

El tratamiento se puede aplicar en algunos casos agudos y en los subagudos, a base de antibióticos (penicilina, estreptomicina, oxitetraciclina) y suero anticarbunco hiperinmune, para frenar la sintomatología. Actualmente se utilizan vacunas acapsuladas preparadas a partir de cultivos vivos de cepas de B. anthracis avirulentas o de baja virulencia, con una primera vacunación a los 3-4 meses de vida y recuerdo anual en áreas enzoóticas.

Tuberculosis

Fuente: A. Perea*, A. Arenas*, A. Maldonado*, C. Tarradas*, IJ.C. Gómez-Villamandos**, P .Sánchez**, M. Quezada**, y L. Carrasco**, 1999. Patología de los pequeños rumiantes. Enfermedades infecciosas de los adultos. http://www.colvet.es/infovet/

La Tuberculosis (TBC) es una enfermedad infecciosa de curso crónico que afecta al hombre y a los animales domésticos y salvajes, ocasionada por bacterias del género Mycobacterium. Clínicamente se muestra muy variable en función de las lesiones producidas que suelen ser de carácter granulomatoso.

El género Mycobacterium presenta un nivel taxonómico denominado “complejo”. Se define complejo M. tuberculosis, cualquier micobacteria aislada a partir de lesiones tuberculosas ocasionadas por M. Tuberculosis (TBC humana) y M. bovis (TBC bovina y caprina). Otros grupos o complejos los constituyen M. avium y M. intracellulare (TBC aviar, porcina y otras).

En los pequeños rumiantes y principalmente en las cabras, la TBC se caracteriza por una evolución rápida que evoluciona a una fase de generalización con diseminación linfohematógena, pudiendo eliminar gran cantidad de material infectivo al medio ambiente en sus formas abiertas. Clínicamente la TBC es un proceso de tipo crónico con un período de incubación que oscila entre semanas o meses, afectando a animales de todas las edades. La TBC caprina, cursa con adelgazamiento crónico y progresivo y mortalidad variable, el pelo está hirsuto y disminuye la producción láctea. Las alteraciones respiratorias no son constantes y se presentan en las fases finales de la enfermedad.

Macroscópicamente, se observan nódulos caseosos de diferente tamaño en pulmón y ganglios mediastínicos, hígado, bazo, intestino y ganglios regionales. Otras localizaciones se deben a las distintas fases patogénicas del microorganismo: TBC orgánica-crónica, por reinfecciones o disminución de las defensas, que producen lesiones abiertas. Finalmente en la fase de generalización tardía mediante la ruta linfohematógena podremos detectar lesiones tuberculosas en las ubres (mamitis TBC). Esta última vía cobra más importancia debido al riesgo de transmisión al hombre.

Los nódulos o granulomas son de tipo proliferativo-exudativo y están formados por amplias zonas de caseificación rodeadas por tejido de granulación. Estos nódulos contienen macrófagos, células epitelioides, células gigantes, linfocitos y una banda de tejido conectivo (granuloma tuberculoso).

El tratamiento está totalmente prohibido porque es poco efectivo y puede condicionar la aparición de resistencias a los antibióticos utilizados. La vacunación también es poco efectiva y puede producir reacciones locales y diseminadas, que favorecen la eliminación de bacilos. La erradicación se basa en las campañas de saneamiento, mediante diagnóstico precoz y sacrificio de animales positivos.

Los sistemas de producción en el caprino de carne

Julio 17th, 2007

Publicado en: http://www.agroinformacion.com/leer-contenidos.aspx?articulo=314

Las cabras lecheras pueden ser explotadas de forma tan intensiva como suele hacerse con las vacas lecheras, no obstante, la mayoría de la leche de cabra producida en España procede de rebaños explotados en regímenes más o menos extensivos. En pocas ocasiones podremos hablar de explotaciones dedicadas estrictamente a la producción de carne de caprino, ya que en la mayoría de los casos ésta suele ser secundaria frente a la producción de leche. Preferimos hablar de sistemas de explotación más que de aptitud de los animales ya que, aunque las características genéticas de cada raza tienen por supuesto mucho peso, muchas razas tienen un aceptable potencial productor de leche que no pueden poner de manifiesto por estar sometidos los animales a un manejo, sobre todo en lo que respecta a la alimentación, propio de sistemas extensivos o semi extensivos por añadidura muchas veces descompensados.

Vamos a dividir los sistemas de producción de carne de caprino en tres tipos básicos dependiendo del grado de tecnificación de los mismos y dentro de un gradiente continuo en el que no cabría una diferenciación neta:

Sistemas extensivos. Son sistemas tradicionales orientados a la producción de cabritos para el sacrificio, con un tamaño de rebaño por lo general menor al de la media de la zona, alimentación basada en pastoreo sin suplementación y con muy baja planificación de] manejo reproductivo.
Sistemas en vías de intensificación o semi extensivos. Se realiza un ordeño diario lo que obliga a un mayor control de] rebaño que suele ser de un tamaño superior al de la media. El pastoreo constituye la base de la alimentación pero además existe un aporte en pesebre y se observa una cierta planificación en el manejo reproductivo. La producción de cabritos sigue teniendo un relativo peso en los ingresos de la explotación. Aquí distinguiremos tres subtipos
Rebaños mixtos. Explotaciones en general, sin base territorial que practican un sistema transtermitante bastante extensivo con aprovechamiento de rastrojos y pastizales marginales y de sierra.
Rebaños de sierra. Explotaciones por lo general, con base territorial que aprovechan los pastizales de los faldeos de montaña de más calidad que los anteriores.
Rebaños de vega y campiña. Sin base territorial que aprovechan los pastizales que se originan por la actividad agrícola (barbechos, rastrojos, podas) y además utilizan como alimentos complementarios aquellos subproductos derivados de la misma: pajas, pulpas, bagazos, salvados, etc.
Sistemas intensivos. Rebaños estabulados con orientación exclusiva a la producción de leche donde los cabritos suelen ser vendidos con pocos días o criados en lactancia artificial y suponen unos ingresos por venta del 5 al 15 por 100 del total de ingresos de la explotación, según se vendan descalostrados o una vez finalizada la crianza.
Explotación de rebaños extensivos

Los rebaños de cabras meramente productoras de carne se explotan fundamentalmente en zonas de sierra de nuestra geografía en las que coincide alguna de las siguientes circunstancias:

Accesos difíciles y por tanto imposibilidad para el transporte de la leche; grandes distancias hasta los centros de comercialización de la leche.
Pastos marginales con predominio de arbustos de mala calidad (jarales).
Las regiones donde pueden encontrarse las piaras productoras de carne son Pirineos y Cordillera Cantábrica (sobre todo en zonas próximas a los Picos de Europa), Sierras de Segura y Alcaraz (zonas limítrofes entre las provincias de Jaén y Albacete) y Sierra Morena (zonas limítrofes entre la provincias de Córdoba y Badajoz).

Tradicionalmente ha existido un parto al año en la época en que existen mayores recursos alimenticios. En la actualidad los cabritos se venden antes de los dos meses de edad y en algunos casos se intenta acortar los ciclos reproductivos, por ejemplo, para que tenga lugar un parto cada ocho meses. En este caso hay que poder procurar los suplementos alimenticios necesarios, como consecuencia de que una parte de los partos entonces tienen lugar fuera de las épocas de abundancia de pastizales.

Si se desea incrementar los ingresos de la explotación, tras la venta de los cabritos, se ordeñan un par de meses las cabras que han parido en primavera, siempre que sea un año de buenos pastos primaverales. La leche entonces se vende en los mercados locales o se fabrica un poco de queso artesanal. Pero las dos estrategias que acabamos de exponer para intentar mejorar la productividad de las explotaciones son difíciles de implantar, sea por la necesidad de suplementación alimentaria, sea por las carencias en la infraestructura necesaria. Por ello este tipo de explotaciones tienen cada vez menos importancia.

Los rebaños se manejan básicamente con la intervención de un cabrero, que los traslada de unas fincas a otras practicando la transtermitancia. Se trata de rebaños sin base territorial de unas 150-200 cabezas; también se realiza incluso la transhumancia, en algunos casos y cada vez menos, desplazándose entonces con rebaños de más de 500 cabezas. En el caso de los rebaños andaluces, en invierno a Sierra Morena y en verano a las Sierras de Cazorla, las Villas u otras. En genera no existe cabreriza o es muy rústica. Las instalaciones, en ganadería estante, se limitan a cercas, eventuales comederos o abrevaderos, y las correspondientes a las zonas de partos y de cría de cabritos que serán comentadas con mayor amplitud en el siguiente apartado.

En lo que se refiere al manejo de la alimentación los rebaños de cabras destinados únicamente a la producción de cabritos ocupan, por lo general, zonas de serranía de pastos marginales y de baja densidad. De todos es conocido el comportamiento selectivo y caprichoso de la cabra durante su alimentación, que sin embargo, resulta de gran utilidad en el aprovechamiento de este tipo de recursos. El gran reto es alimentar la mejor posible a estos animales que tradicionalmente han sido relegados a los parajes más inhóspitos. Para ello hay que adoptar estrategias naturales como son el aprovechamiento de las reservas corporales en las épocas de más penuria y el restablecimiento de las mismas en las situaciones de mayor oferta forrajera. En el caso de un cierto grado de intensificación del sistema, este tipo de estrategia se verá influido por el aporte exógeno de alimentos a nuestro rebaño, aunque sin duda se seguirán aprovechando al máximo los recursos naturales. Para una adecuada alimentación será imprescindible tener cuantificadas de forma conecta la disponibilidad de alimentos y las necesidades de las cabras dependiendo de la época del año y de los estados fisiológicos del animal respectivamente.

En cuanto a las necesidades nutricionales de estos rebaños tan sólo cabría recordar que las necesidades de mantenimiento han de mayorarse en un cierto porcentaje en función del pastoreo, dependiendo de la distancia recorrida y de la pendiente de la misma. Así necesidades energéticas de conservación se incrementarán del 50 al 80 por 100 más en el caso de terrenos montañosos y rocosos (INRA, 1989). En condiciones extremas el incremento sobre las necesidades de mantenimiento llegará a ser hasta del 150 por 100. El resto de las recomendaciones nutritivas permanece invariable. Merece recordarse además que los períodos críticos serán el momento de la concepción y el período pre y post parto. Debido a la escasa oferta nutritiva de los ambientes en los que se ubican estos rebaños sería recomendable establecer una estrategia de sobrealimentación en ambos períodos. En el caso del último mes de gestación, es conveniente alimentar de forma adecuada a la madre para llevar a buen término el parto. Nunca habrá suficientes recursos en estos sistemas como para llevar demasiado engrasada a la hembra en el momento del parto, pero cuanto mejor nutridos estén los fetos menores riesgos de muerte por debilidad de los cabritos recién nacidos. En el período postparto es recomendable un aporte de tortas proteicas tipo soja o girasol que complemente la energía procedente de la movilización de reservas grasas.

La oferta alimentaria que vamos a encontrar en estas situaciones se va a caracterizar por su escasez productiva y nutricional, además de su estacionalidad, y va a estar constituida por pastos de montaña y brotes de arbustos y árboles. En consecuencia, la única tecnología aplicable en el manejo alimentario pasaría obligatoriamente por el establecimiento de una carga ganadera adecuada a la zona y el manejo del pastoreo de forma racional que nos permita la conservación de masa forrajera en pie en zonas para ser aprovechadas en los momentos de máximas necesidades.

El aporte de alimentos comprados (granos, tortas, henos, etc.) es una solución técnica que en la mayoría de los casos no paga la producción obtenida en estos sistemas, aunque sin duda es la ideal, siempre que además se racionalicen otros aspectos productivos.

Explotación de rebaños semi extensivos

Podemos distinguir:

a) De acuerdo con el gradiente de intensificación inmediatamente a continuación vendrían los rebaños mixtos leche-carne que se ordeñan siempre, con una duración total mínima del ciclo de lactación de cinco o seis meses, incluyendo la época de cría de los cabritos, aunque se puede prolongar dicha lactación unos meses más. Se obtienen producciones medias que no suelen superar el litro diario. Los cabreros son propietarios del rebaño, pero suelen tener poca o ninguna base territorial. Arriendan pastos, rastrojos de cereales y girasol, rastrojos de hortalizas y pastos comunales, caso de haberlos, como en la zona de la Verata, todo ello con costes francamente bajos. Los rebaños tienen de media cerca de 150 cabezas. Antes practicaban la transhumancia además de la transtermitancia, pero actualmente sólo esta última. El ordeño, de forma manual o con una ordeñadora móvil, se realiza en la majada en que se encuentran en cada momento, destinándose la leche a la elaboración de quesos artesanales, de elaboración propia o a través de una cooperativa.
b) Con mayor grado de intensificación que las anteriores encontramos las explotaciones lecheras de rebaños en zonas de sierra no excesivamente abruptas, establecidas normalmente sobre una base territorial. En estos sistemas las cabras lecheras tienen un período de lactación de seis o siete meses con una media diaria mayor que oscila entre I y 2 litros de leche. Para conseguir estas producciones es preciso que durante bastantes épocas del año haya pastizales de una cierta calidad, y que los caminos sean adecuados para poder transportar la leche. Debemos considerar que para pastar en la sierra las cabras no deben tener ubres excesivamente desarrolladas. Las cabras están en régimen de libertad controlada en el monte mediante cercados de unas 100 a 150 ha; el trabajo de] cabrero con el ganado se limita al arreo del mismo de unos cercados a otros y al ordeño. Los rebaños en general son de más de 300 cabezas, y los cabreros, que en muchos casos es personal asalariado, desarrollan otra serie de actividades dentro de la explotación, realizando labores agrícolas además de las relacionadas con la ganadería.
Las cabras permanecen casi siempre en el campo, no existiendo otras edificaciones que las destinadas al ordeño o al almacenamiento de alimentos. Se ordeña una vez al día, por la mañana normalmente, desde que termina el período de cría hasta el final de la lactación. Sin embargo, se ordeña dos veces diarias cuando se trata de cabras más lecheras o durante el período de cría, pasando así la noche con los cabritos. El concentrado que se suministra durante el ordeño faci1ita e1 que 1as cabras acudan a1 mismo. Las cubriciones se producen a1 incorporar 1os machos a1 rebaño durante unos cuatro meses a partir de1 mes de Abri1.

Norma1mente no se forman grupos dentro de 1as hembras para contro1ar mejor 1as cubriciones debido a 1as mayores necesidades que habría de persona1. Por otra parte no interesa agrupar partos en otras épocas de1 año pues e1 máximo interés es aprovechar los pastiza1es de primavera durante e1 período de 1actación. De este modo aproximadamente e1 65 por 100 de 1os partos tienen lugar durante los meses de septiembre y octubre y el 35 por 100 en 1os dos o tres meses siguientes. Los machos en ocasiones se separan de1 rebaño cuando no están en período de cubrición, pero todavía es frecuente en que permanecen enmandi1ados junto a 1as cabras durante todo e1 tiempo.

La zona en que tienen lugar los partos y cría de 1os cabritos consiste en varias hectáreas cercadas, próximas a1 edificio donde tiene 1ugar el ordeño, siendo importante que existan algunos pequeños montícu1os, para evitar los encharcamientos, donde 1as cabras puedan parir y donde 1os cabritos tengan cobijo, tanto de 1as inclemencias del tiempo como de 1os depredadores. A ta1 efecto es interesante 1a presencia de grandes piedras o se pueden colocar bidones de gasoi1 en posición horizonta1.

Los cabritos suelen amarrarse por una pata a un árbol, una estaca o un rejo para evitar que ingieran alimento sólido durante las primeras semanas de vida. Se suelen cambiar de lugar a la semana para que no se sobrepaste la zona del entorno del cabrito por parte de la madre. A las dos o tres semanas los cabritos se desamarran para que puedan pastar por todo el cercado de la zona de cría.

En cuanto a las razas explotadas, los rebaños suelen estar compuestos por las llamadas cabras de la agrupación Serrana, y dentro de ellas, en la sierras de Cádiz, Málaga y sur de Sevilla, se distinguen las Payoyas, de tamaño más pequeño y más lecheras que las Serranas en general.

c) Los rebaños de zonas de vega y de campiña se situarían en el nivel superior en cuanto al uso de tecnología, aún estando clasificados como sistemas semi extensivos. En este apartado se incluirían las explotaciones con un cierto grado de intensificación y que aún realizan pastoreo como base de su alimentación. Las producciones oscilan entre 200 y 400 litros en lactaciones que duran entre siete y diez meses. Tienen poca o ninguna base territorial además de la superficie que ocupa la cabreriza.
Sistemas intensivos

Estos rebaños junto con los sistemas intensivos de leche tienen una vocación netamente orientada a la producción de leche de cabra y los consideramos ampliamente tratados en la página de sistemas de producción de leche.

Debemos insistir en que los cabritos son considerados un producto marginal de las mismas y no siempre bien vistos por los cabreros. La mayoría prefiere venderlos, descalostrados o no, a criaderos que realizan lactancia artificial. Otras veces dicha crianza puede llevarse a cabo en la propia explotación pero como una actividad totalmente al margen.

Fuentes:

Zootecnia. Bases de producción animal

Mundi Prensa 1996

Los sistemas de producción en el caprino de leche

Julio 17th, 2007

Publicado en: http://www.agroinformacion.com/leer-contenidos.aspx?articulo=315

A título general se puede afirmar que el ganado caprino en España tiene como objetivo prioritario, en la gran mayoría de los casos, el incrementar, a través de sus producciones (fundamentalmente, leche y carne). El producto bruto generado por superficies agrícolas marginales o casi marginales.

En este contexto no es de extrañar que, las cabras que se ordeñan, reciban mejores cuidados que las demás, se exploten en zonas relativamente llanas (pero semi áridas) y el resto, las cabras de aptitud preferente carne, tengan su hábitat habitual en las zonas montañosas. En este último caso, el contacto entre el ganadero y su rebaño es puntual y se reduce a los aportes de comida en las épocas de máxima penuria y a la «recolección anual» de las crías.

Este último sistema, que se puede y debe, clasificar como «tradicional», seguía afectando en el año 1996 a un número importante del censo caprino de carne español; en cambio, a nivel de los rebaños de producción preferente leche, la situación ha cambiado y. sobre todo está cambiando en estos últimos años.

Consideraciones previas

Antes de entrar en la descripción de los sistemas es conveniente repasar, aunque sea de una forma muy esquemática cuáles son las cualidades más sobresalientes que posee el ganado caprino y en las que aventaja a sus competidores naturales: el ganado ovino y el ganado vacuno.

Entre estas cualidades merecen destacarse:

Su capacidad para efectuar desplazamientos ágiles y rápidos. Las cabras pueden afrontar zonas de fuertes pendientes y de difícil tránsito.
Poseen, siempre hablando en términos generales, una sobresaliente capacidad para sobrevivir y para poder soportar condiciones climáticas adversas (calor y sequedad).
Después de períodos alimenticios «difíciles» se recuperan mejor y más rápidamente que los ovinos y los vacunos.
Digieren mejor la fibra que las ovejas y pueden rentabilizar mejor vegetaciones pobres y matorrales espinosos (esto no ocurre cuando la vegetación pastable presenta un valor nutritivo medio-alto).
La oveja, a causa de su labio superior bífido (partido), apura hasta las raíces a las hierbas espontáneas; la cabra no puede. En caso de pastoreo abusivo, y en contra de la creencia popular, la oveja es más dañina que la cabra.
En lo que a enfermedades se refiere, el ganado caprino es más resistente que el ovino o el vacuno (evidentemente cuando se trata de ganado caprino de alta producción láctea, como puede ser el caso en cabras de las razas Malagueña, Murciana-Granadina y/o Canaria, las diferencias, lógicamente, son menores).
En curtiduría o tenería, da unos cueros excelentes; de más valor que los del lanar y del vacuno.
Por unidad de peso vivo, las cabras genéticamente buenas son más eficaces productoras de leche que la oveja e, incluso, que la vaca. Esta realidad se pone de manifiesto si tenemos en cuenta los datos referenciales que a continuación pasamos a exponer, a título meramente indicativo:

Vaca Cabra

Producción (kg/kg. p.v.) 11,5 12,2

Proteína (kg/kg. p. v.) 0,37 0,40

Grasa (kg/kg. p.v.) 0,43 0,44

Se puede afirmar que, por unidad de peso vivo, completando lo dicho en el punto anterior, la cabra es el rumiante que más «proteína exporta».

A pesar de todas estas «ventajas técnicas iniciales» la realidad es que el censo español de ganado caprino se ha reducido en el curso de los últimos 60 años pasando de los 6,7 millones de cabezas que había en el año 1939 de los 3 millones actuales. Esta realidad se fundamenta en una serie de consideraciones negativas, tan históricas como erróneas, sobre el ganado caprino.

En efecto, históricamente se ha considerado a la cabra como un animal:

De difícil manejo (lo cual no es cierto; la cabra necesita un manejo profesional dado que es un animal muy sensible a las condiciones del medio, incluyendo en este medio, y de forma preferente, al cabrero).
Generador de una fuerte acción deforestadora (lo cual tampoco es cierto, si se la maneja y alimenta de la forma adecuada; lo que si es cierto es que este animal, gracias a su agilidad y «fuerza vital», incide mucho más que otras especies en una masa arbórea si no está bien manejada. El consumo de brotes de árboles depende, en gran manera, de los recursos herbáceos disponibles).
«Socialmente mal considerado» (lo cual, desgraciadamente, hasta tiempos muy recientes ha sido cierto ya que se ha considerado a la cabra como la «vaca del pobre» ).
Sin duda alguna, la «mala imagen» del ganado caprino ha sido la consecuencia directa de una inadecuación de los sistemas de producción tradicionales a las potencialidades reales de una especie que, en general y en nuestro país, ha estado teóricamente infrautilizada (con todo lo que ello supone a nivel económico y social).

De acuerdo con mi propia experiencia práctica: si los sistemas de producción son adecuados al animal y al medio, la explotación del ganado caprino, especialmente en su «vertiente leche», puede ser perfectamente rentable y sin consecuencias secundarias negativas para su entorno.

Los sistemas de producción

En el ganado caprino de aptitud preferente leche cabe distinguir, al menos inicialmente, y desde una perspectiva conceptual, tres tipos de sistemas de producción:

El sistema tradicional o ancestral.
El sistema extensivo (que, como se comentará más adelante, es el «heredero directo» del método tradicional).
El sistema semi extensivo o en «proceso de intensificación».
No obstante, antes de entrar a definir las características fundamentales de cada uno de estos sistemas, debemos indicar, por constituir una peculiaridad manifiesta, en este tipo de explotaciones (aunque, en cierta medida, pero sólo en cierta medida, esta realidad también afecta a las explotaciones ovinas), que la continuidad de las explotaciones caprinas, además de su rentabilidad real, depende, de la edad de los cabreros y, sobre todo, de la edad y actitudes de su herederos.

Las edades medias de los actuales propietarios oscilan alrededor de los 50 años y, sólo en la zona de Almería, un 60 por 100 de los herederos desea continuar en la explotación familiar. En Cáceres, por el contrario, sólo el 26 por 100 de los jóvenes está dispuesto a continuar con esta actividad pecuaria.

Desde esta perspectiva no cabe duda de que, para un porcentaje elevado de los actuales ganaderos de caprino de leche (más del 60 por 100), es difícil encontrar suficientes motivaciones (sus descendientes no van a continuar con la actividad) para realizar el esfuerzo profesional y afrontar la inversión financiera, necesarios para modernizar sus explotaciones. Ello constituye un importante handicap para el subsector caprino español.

El sistema tradicional (ST)

Este sistema, que también se podría definir como el «ancestral», se caracterizaban, fundamentalmente, por las siguientes premisas:
Rebaños pequeños e, incluso, muy pequeños.
Mano de obra exclusivamente familiar.
Ordeño a mano (1 ó 2 veces al día).
Venta diaria de la leche cruda a particulares.
Pastoreo diario, sin recibir complemento alimenticio alguno.
Habitualmente, los machos permanecían siempre en el rebaño con las hembras. Con el fin de evitar cubriciones en épocas no deseadas (función, normalmente, de la realidad y de las previsiones del precio de la leche) se utilizaba, en ocasiones, el mandil (con todos los inconvenientes que ello suponía para los machos).
Las consecuencias directas de la aplicación de esta técnica eran dos:
· Un número de partos por cabra reproductora y año muy variable, según zonas y explotaciones.
· Un descontrol cuasi absoluto de las cubriciones.
Excepto en el caso de la reposición, los cabritos no salían a pastar con el rebaño de reproductores. Se quedaba en el aprisco, mamaban por la noches y luego se vendían al carnicero con 1-2 meses de edad.
Los alojamientos y las instalaciones, cuando existían, eran muy antiguos, inadecuados y, en consecuencia, muy poco operativos.
A nivel sanitario, las actuaciones en este sistema eran prácticamente inexistentes la cual daba lugar, entre otras cosas, a:
· Mortalidades elevadas.
· Bajas productividades.
Desde una perspectiva práctica se puede considerar, como ya se ha indicado, que este sistema, excepto en casos muy particulares, ha dado paso al sistema extensivo.
El sistema extensivo (SE)

Cuando España, en el año 1986, se incorporó a la Comunidad, a la actual Unión Europea, el Sistema Tradicional fue sustituido, en su casi totalidad, por el sistema extensivo. Las diferencias fundamentales entre estos sistemas son dos:

La leche, al no poderse vender directamente a particulares, se recoge en la granja y se destina (excepto la correspondiente al autoconsumo) a la producción de queso (pudiéndose tratar de producción artesanal o industrial).
A nivel sanitario el rebaño es controlado a través de las campañas sanitarias establecidas y que son de obligado cumplimiento.
No obstante, el sistema extensivo, al igual como ocurría con el tradicional, sigue adoleciendo de una manifiesta falta de tecnificación y, en consecuencia, sus índices productivos son bajos. A pesar de ello, muchas de estos ganaderos, a causa de:

La percepción de la prima comunitaria.
La no aplicación de un modelo contable real, creen que ganan dinero cuando, en realidad no siempre es así. En bastantes casos, y lo afirmamos en base a nuestra propia experiencia profesional, lo único que consigue el cabrero, precisamente gracias a la prima, es cubrir sus gastos variables y una pequeña parte de los fijos (parte que el ganadero considera como beneficios sin darse cuenta de que lo único que consigue es irse descapitalizando).
El sistema semi-intensivo (SSI o SVI)

Este sistema al que Falagán ( 1994) también denominó «sistemas en vías de intensificación» se puede caracterizar, al menos inicialmente, por:

La aplicación de nuevas tecnologías como pueden ser:
El ordeño mecánico.
La inseminación artificial.
La utilización de medios de producción tecnológicamente avanzados:
Tanque frigorífico.
Alojamientos adecuados.
Instalaciones funcionales.
Concentrar las cubriciones en primavera y tener como objetivo 1 parto/reproductora y año.
Formar parte de una Asociación para la mejora genética.
Aplicar programas de control y mejora sanitaria, etc.
Como es lógico, en función del grado de tecnificación que cada explotación asuma, ésta se encontrará más cerca del sistema extensivo o más cerca de un modelo intensivo.

El sistema intensivo

La intensificación máxima comporta la estabulación permanente con manejo individual o por lotes, de las cabras. La rentabilidad de este modelo (que es una realidad en explotaciones alemanas y suizas, y que nosotros también hemos aplicado en Canarias vinculándola a una explotación de alfalfa en regadío y trabajando con fórmulas abiertas de pienso), es enormemente dependiente de:

El tamaño de la explotación (se requieren explotaciones grandes para poder aplicar la economía de escala).
La bondad de los indicios técnicos.
El coste de los principales factores de input (especialmente los ligados a la alimentación ya la sanidad).
El precio de la leche (y, en menor medida, del cabrito).
La cuantía de la prima.
De acuerdo con nuestros cálculos, actualmente, para que una explotación caprina de leche intensiva pueda ser realmente rentable debe disponer, inicialmente, de más de 300 cabezas con una producción media, por cabeza presente superior a los 400 litros (en este sentido no se puede olvidar que en la mayoría de nuestros rebaños las producciones no superan los 300 litros/cabra y año; la media nacional está alrededor de los 250-260 litros/cabeza y año.

A pesar de estas limitaciones estamos convencidos de que cuando el «tejido industrial» que debe acompañar a esta producción se consolide y la comercialización se ordene (a imagen y semejanza de lo que sucede en Francia), las explotaciones de corte intensivo, en zonas muy concretas, sustituyendo, por ejemplo, a las de vacuno de leche, podrán tener un futuro realmente positivo dado que:

La cabra es, por unidad de peso vivo, manifiestamente más eficiente y eficaz, que la vaca en lo que a la producción de leche se refiere.
Las explotaciones intensivas pueden incorporar la tecnología necesaria para garantizar, al menos a priori, la calidad de sus producciones.
Es en las explotaciones intensivas donde mejor se puede llevar a cabo una correcta gestión de costes. Ello puede suponer permitir, en una situación adecuada de los factores de input, optimizar la relación coste/calidad en las producciones.
No obstante, hay que insistir en ello, el sistema intensivo sólo puede ser válido en circunstancias muy determinadas.

Evidentemente la posible validez del sistema intensivo no invalida el hecho de que, actualmente, en muchas zonas donde el ganado caprino está o estaría adecuadamente ubicado se le esté considerando, con una gran lógica, como un factor de primer orden en la lucha contra la erosión y la conservación de la vegetación natural por medio del pastoreo. No hay que olvidar que con esta acción se reduce, o se puede reducir de forma muy, significativa el material inflamable con lo cual se disminuye el riesgo de incendios.

Las posibilidades prácticas que ofrece, al menos a priori, el ganado caprino son muy amplias y van desde un modelo razonablemente extensivo a un sistema realmente intensivo.

Fuentes:

Zootecnia. Bases de producción animal

Mundi Prensa 1996

Fundamentos de reproducción en caprino

Julio 17th, 2007

Publicado en: http://www.agroinformacion.com/leer-contenidos.aspx?articulo=330

Las cabras, al igual que las ovejas, tiene estro o calores a intervalos regulares durante la estación reproductora. El estro es el período fértil y si la hembra no concibe se repite cada 19-21 días, de forma que el ciclo ovárico folicular dura 3-4 días y la fase lueteínica dura 17 días, con variaciones según las razas, así el 8-10% de animales presentan ciclos cortos de 6-10 días y una proporción similar presenta ciclos largos de hasta 40 días. Los ciclos cortos son comunes en las cabras púberes, mientras que los muy largos, que presentan un estro corto y poco marcado se producen en cabras lactantes o durante la estación desfavorable.

El estro dura normalmente de 24 a 48 horas, coincidiendo la ovulación con el final del estro, aunque en ocasiones esta ovulación puede ocurrir entre 12 y 36 horas antes de la aparición del celo. La duración del estro varía en función de la edad, la raza, situación geográfica y frecuencia del contacto con los machos, de forma que resulta más corto en animales jóvenes y en raza de Angora que en raza lechera. Es frecuente la aparición de celos silenciosos 8-15 días después del parto.

Durante el estro las manifestaciones son bastantes marcadas, incluyéndose como signos externos el enrojecimiento de la vulva y la vagina con descarga de mucus, agitación constante del rabo e incluso intento de monta de otras hembras. Lo normal es que en la primera ovulación de cada estación reproductora las cabras no presenten síntomas de celo.

En la cabra la fecundación es vaginal, los espermatozoides penetran posteriormente en el útero y remontan los oviductos para contactar con los ovocitos. El ovocito fecundado desciende por el oviducto para fijarse en el cuerno correspondiente, durante 2-3 días, durando la nidación unas 2 ó 3 semanas. La gestación es de aproximadamente cinco meses (entre 140 y 160 días), siendo más corta cuando el parto es múltiple. El parto suele dura entre una hora y media y dos, y normalmente es durante el día, evidenciándose por turgencia e hinchazón de la mama, cavidad abdominal abultada y descendida, hueco del ijar profundo y aparición de surcos laterales en la base de la cola, inquietud, jadeos y eliminación de exudado incoloro por la vulva. Después del parto la eliminación de la placenta ocurre unos 30 minutos o 1 hora después del nacimiento del último cabrito.

Manejo de la reproducción
Los objetivos básicos del manejo reproductivo en cabras son dos. Por un lado, obtener el mayor número posible de cabras cubiertas, con un parto por cabra y año (10 meses de lactación y 2 de secado), aunque en la mayoría de las razas españolas la lactación tiene una duración de entre 7 y 9 meses. Por otro lado, se intenta también agrupar los partos, lo que facilita el manejo y garantiza una oferta homogénea de cabritos. Para conseguir este segundo objetivo se emplean diversas técnicas, como tratamientos hormonales (implantes subcutáneos, esponjas vaginales o inyecciones hormonales), métodos basados en la interacción comportamental entre sexos (efecto macho: introducción brusca de un macho en un rebaño de cabras en anoestro, aisladas durante un tiempo no inferior a 3 semanas) o el empleo de técnicas combinadas en alimentación, sanidad, etc.

Monta natural o inseminación artificial
La monta libre en el ganado caprino presenta fuertes irregularidades, ya que el macho intensamente estimulado luchará con otros machos y se agotará inecesariamente. Se obtienen mejores resultados llevando un lote de machos vasectomizados que actuarán como recelas y otros sin mandil que efectuarán las cubriciones.

En cuanto a la inseminación artificial en caprino, en España es todavía más limitada que en la especie ovina. Esta técnica permitiría progresos genéticos anuales superiores al 30-35% a los esperados en la monta natural, pero la rentabilidad se ve frenada por diversas razones, tanto técnicas como estructurales. Se puede utilizar el semen fresco (a 30ºC para utilización inmediata), refrigerado (a 5ºC, con yema de huevo como conservante, mantiene su calidad durante 14-16 horas) o congelado (-196ºC, con fertilidad durante 2 años).

La aplicación de la inseminación artificial en la práctica se realiza mediante dos inseminaciones a las 33 y 55 horas tras la aparición del celo al emplear el efecto macho, o 46 horas tras la retirada de la esponja en el caso de que se utilicen tratamientos hormonales para sincronizar los celos. El depósito del semen se realiza directamente en el útero.

Fuentes:

Carlos Buxadé, 1996. Zootecnia, bases de producción animal. Vol 9: producción caprina

Mateos Rex, E. 1990. Avances en reproducción caprina. Mundo ganadero, vol. 9

Nociones básicas de alimentación de ganado porcino Ibérico en extensivo.

Julio 17th, 2007

Publicado en: http://www.agroinformacion.com/leer-contenidos.aspx?articulo=303

El hecho de satisfacer las necesidades de nutrientes que tiene el cerdo ibérico constituye un factor clave para asegurar la rentabilidad de la explotación.

La alimentación del porcino ibérico. Consideraciones generales
Combinar el cerdo ibérico con la tecnología es algo complicado por la diversidad de factores que intervienen en su producción y sobre los que no se puede actuar. La variedad de alimentos, el ciclo largo de explotación terminado con bellotas cuando es posible y la tendencia a la deposición de grasa de esta raza requiere combinar los cocimientos en nutrición animal con la gestión técnico económica de las explotaciones y el arte propio del ganadero capaz.

Alimentación de cerdas de vientre durante acoplamiento, gestación y lactación
Inmediatamente después del destete, la cerda entra en celo y puede ser cubierta, lo que se debe hacer si el estado de carnes es el adecuado, para ello:

Reponer el peso vivo de acuerdo con el tipo de animal usando racionamiento individual si es posible
La ración en materia seca debe estar comprendida entre 2.8 y 3.9% del peso vivo
La ración debe estar al menos en 13% de proteína con una riqueza calórica de 2.6 Mcal de Energía metabolizable
Equilibrar los aportes de calcio y fósforo con un corrector vitamínico en cantidad adecuada al estado fisiológico (fosfato bicálcico 1.2% y carbonato cálcico 1.3%)
Usar proteína de buen valor biológico, por ejemplo con un 2.5% de harina de pescado al menos dos semanas antes del apareamiento
Disponer hierba de prado o alfalfa, si no es posible añadir a la ración un 5-6% de harina de alfalfa.
En el destete de febrero hay hierba de primavera, en el de agosto habrá que suplementar con harina de alfalfa. Si se emplean restos de rastrojera considerar el consumo de granos. No emplear maíz y si cebada ya que se trata de suministrar alimento de volumen y es importante vigilar que el contenido enegético de la dieta no sea excesivo.

Intentar separar cerdas flacas de gordas o habrá disputas por la comida y las más flacas seguirán adelgazando.

Cerdas en gestación
Diez o quince días antes del apareamiento y otros tantos después, la cerda debe recibir una ración del 2.5% de su peso vivo, con 2.7 Mcal y una riqueza proteica del 14 al 15%. La fibra bruta debería estar en torno al 8%. Se siguen las mismas pautas de racionamiento para las cerdas gestantes, si bien una vez pasados los primeros días se puede suministrar una dieta que conserve el peso vivo. Durante el periodo de gestación la cerda cambia su metabolismo y es más conservadora, por lo que puede reducirse el régimen cuantitativo hasta un 2% del peso vivo.

Se aconseja el pastoreo sobre prado natural o artificial y no se debe aprovechar la montanera para evitar el engorde innecesario en este periodo del desarrollo

Régimen nutricional:

Proteína bruta 14%

EIN 69%

Grasa bruta 2.5%

Parto y lactancia
Una semana antes del parto y otra después la cerda debe recibir una ración del 2.5% de su peso vivo, con 2.7 Mcal, una riqueza proteica en torno al 15% y 8% de fibra bruta. Se siguen las mismas pautas que en cerdas gestantes.

En lactación debe aumentarse la energía hasta 3Mcal por Kg. de sustancia seca, incrementar la proteína al 16-17% y reducir la fibra bruta al 5%. La proteína debe ser alto valor biológico y el ratio calcio fósforo debe ser 0.9-1.6%

Es contraproducente sacar a montanera y deben tenerse las cerdas en pradera o aprovechar rastrojeras de cebada o trigo.

Alimentación de lechones
La leche materna es el alimento ideal, por lo que es imprescindible que cada lechón disponga de teta o lo acusará a lo largo de su vida. A partir de 8 días deben disponer de un pienso de iniciación o arranque en comederos tolva para que se vayan acostumbrando.

La composición de este pienso es la siguiente

EM 3 a 3.2 Mcal

Proteína 19 a 20%

FB 2%

Fosfato bicálcico 1.4%

Carbonato cálcico 0.6%

Complejo vitamínico-mineral c/s

Son recomendaciones especiales

Usar raciones poco fibrosas pero no exentas

Usar proteína de alto valor biológico como leche en polvo, harinas de pescado

Cuidar el equilibrio proteína y aminoácidos, especialmente lisina y treonina que no son sintetizados por el cerdo.

Una dieta probada puede ser (%):

maíz
33

Cebada
43

Harinilla
3

Soja
7

Harina de pescado
11

Correctores
Cs

Edulcorante
1

Este tipo de pienso puede utilizarse hasta el destete, pues aunque resulte algo alto en proteína, para lechones de un mes, el gasto extra compensa los trastornos al cambiar la mezcla alimenticia.

El destete debe hacerse sin brusquedad por que a partir de entonces se aumentaría el fenómeno de stress propio del día en que se junten los cerditos de diferentes camadas, con peleas frecuentes hasta que se establezca la jerarquía. Por ello durante varios días el pienso debe ser el mismo que en el criadero por las mañanas y el de recría debe suministrarse por las tardes hasta sustituirlo totalmente.

Lechones de recría
Entre el destete y los 50 Kg. (5 meses aprox.) se debe mantener un buen ritmo de crecimiento.

El alimento debe tener 2.8 Mcal de EM por Kg. de materia seca, 16% de proteína bruta, fibra no más del 5% y grasa el 2%. El alimento de base debe ser cebada y proteína de soja, con un 2% de harina de pescado. Fosfato bicálcico al 1.4% y carbonato cálcico al 0.6; sal común 0.4% y un corrector vitamínico.

Si no hubiera hierbas o verderas la harina de alfalfa no debe faltar en 3.5 o un 4 %

Alimentación de lechones con mas de 5 meses o más de 50 kg de peso vivo
En el segundo periodo de recría hay que tener el destino final del cerdo, bien hacia cebo mas o menos intenso o hacia reproducción. En ambos casos es necesario mantener un buen crecimiento del hueso y del músculo evitando el exceso de depósito de grasa.

El aprovechamiento de recursos debe ser máximo con la contraindicación de aprovechamiento de restos de montanera, salvo que se haga en pastoreo controlado y se complemente la ración. la proteína no debe bajar del 14% de la ración y la energía metabolizable de 2.6 Mcal por Kg. de sustancia seca. El calcio, las vitaminas y el fósforo deben mantenerse como en el periodo anterior. La fibra bruta puede aumentarse hasta un 6.5% y podemos eliminar la harina de pescado si hay equilibrio de lisina y treonina.

Alimentación de verracos
Puede usarse el regimen establecido para hembras vacías vigilando que la proteina no baje del 14% y 2.7 Mcal de EM por Kg. de sustancia seca antes y durante del periodo de cubriciones. Se debe cuidar mucho el consumo de vitaminas por su relación con la espermatogénisis y el desarrollo sexual. Los verracos deben tener un aceptable estado graso y presentar buen desarrollo muscular, especialemente antes del apareamiento.

La montanera
Es necesario señalar que por la variedad del sistema de explotación, por las peculiaridades de las zonas dentro del área de la encina, resulta bastante dificil normalizar el regimen de explotación extensiva y que el resultado final de la explotación porcina es el reflejo de la suma de factores como el genético, fisiológico-patológico, nutricional, del medio ambiente y de las circustancias de dirección de las explotaciones.

A efectos de enrgía podemos concluir que un kilo de bellotas aporta1.294 Mcal y 1 Kg. de hierba fresca 0.644 Mcal en energía metabolizable.

Consideraciones con respecto a la canal derivada del cerdo ibérico:

A mayor edad y peso se favorece el depósito de grasa en igualdad de condiciones alimenticias
Una mayor abundancia de grasa en la ración origina mayores ganacias y también mayores depósitos
A igual concentración de energía, una mayor proporción de proteína, frena el acúmulo de grasa
Un máximo de crecimiento, al menos hasta 60 Kg. de peso vivo es incompatible con la máxima eficiencia del pienso
Características de los cerdos en montanera

1.- FAVORABLES

Cerdo adaptado a las condiciones ecológicas de la dehesa
Excelente capacidad de hacer grandes desplazamientos
Gran habilidad para seleccionar el fruto y decorticarlo.
Por su fuerte capacidad de ingestión y transformación puede duplicar su peso vivo en sólo 60 u 80 días
Puede aprovechar las zonas más abruptas del monte
Su rusticidad, al no ser una subespecie altamente cultivada, no es superada por ninguna raza europea moderna, ni siquiera en cruces de tipo F1
2.- DESFAVORABLES

Su fuerte asociación al aprovechamiento del encinar lo ha seleccionado negativamente hacia una excesiva producción de grasa
El sistema de crianza no permite un desarrollo esquelético armónico que repercute en la lentitud de crecimiento del tercio posterior y el tallo dorsal.
Por la razón anterior, el jamón se desarrolla poco y cuando lo hace está muy cubierto de grasa
En resumidas cuentas, siempre se produce un exceso en la producción de grasa con el aprovechamiento tradicional de la montanera por lo siguiente:

El fruto abunda en circustancias apropiadas y se producen grandes ganacias diarias
El alimento es muy energético, pobre en fibra y proteína, que origina canales grasas al tener que utilizar cerdos semiadultos para el mejor aprovechamiento
Hay carencias en la complementación proteica de la hierba, ya que el cerdo no es un rumiante y en montanera no hay demasiada hierba.
Dada la particularidad de este tipo de explotación y con datos experimentales en estación se ha concluido que los requerimientos como ración diaria para un cerdo de 8 a 10 meses de edad, en buen estado de carnes, con excelente desarrollo esquelético y un peso vivo de 60 a 70 Kg. o algo más se requeriría como ración diaria:

Sustancia seca
2.4 a 2.6 Kg.

Fibra bruta hasta un
7%

Proteína bruta un mínimo de
12%

EIN mínimo
66%

Grasa bruta alrededor de
5%

EM Mcal/Kg. sustancia seca
2.5 a 3

Además se deberá proporcionar vitaminas y minerales en cantidad suficiente y como aminoácidos esenciales lisina 16 a 17 g diarios, treonian 9.25 a 11 gramos, metionina 9 gramos y cistina 8 a 9 gramos

Si admitimos que un cerdo a la entrada en montanera puede ingerir entre 2.4 y 2.6 kgs de sustancia seca, veremos que se cubrirían sus necesidades con 7 kgs de bellota proximadamente.

Esta ración noobstante solo cubriría los requerimientos de peso y cantidad de fibra bruta. Es carente en proteína cin menos del 4.2%; excesiva en grasa con más de 2.87%, excesiva en energía que exige elevar los requisitos de proteina hasta un 14-15% de la ración y precisaría adicionar 6.7 gr de lisina.

Un acercamiento poco realista admitiría un consumo de 3 kgs de bellotas y 7 kgs de hierbas. Situación bastante improbable de llegar a éxito por el exceso en fibra y desequilibrios en energía y proteína. Es pues necesario complementar con un pienso en montanera para suplir las necesidades proteicas.

Fuente:

Carlos Buxadé, 1996. Zootecnia, bases de producción animal. Vol. 6: porcinocultura intensiva y extensiva

Racionamiento y producción. Normas orientativas para la alimentación de cerdos.

Julio 17th, 2007

Publicado en: http://www.agroinformacion.com/leer-contenidos.aspx?articulo=551

Introducción

En la producción de porcino cerca de un 80% del coste total son gastos de alimentación. La alimentación correcta y racional tiene por consecuencia un ahorro de pienso y una disminución de los insumos de alimentación.

Principales puntos a tener en cuenta:

La naturaleza del aparato digestivo (monogástricos)

Cómo utiliza el animal los alimentos

Los elementos nutritivos que deben entrar en la ración

Factores a considerar a la hora de escoger los alimentos

Necesidades alimenticias por edad y destino de producción

La relación entre el volumen del alimento y la capacidad gástrica influye sobre la eficiencia del sistema digestivo. Alimentos granulados aumentan la densidad de la ración permitiendo al cerdo comer mayor cantidad de pienso y ganar peso más rápidamente. El estómago del cerdo tiene una capacidad de unos 6 a 8 litros en un solo compartimento, lo que significa un tamaño pequeño en comparación con el de un rumiante. Las raciones no deben ser excesivamente voluminosas ni ricas en alimentos fibrosos.

Conviene que las raciones estén formadas por alimentos concentrados, de lo contrario los animales no podrán ingerir todos los alimentos que necesitan para cubrir sus necesidades nutritivas.

En el aparato digestivo no se producen fermentaciones microbianas que den lugar a la formación de aminoácidos esenciales por lo que la ración tiene que contener y proporcionar estas sustancias en cantidad suficiente. Especialmente hay que considerar los aportes de LISINA, aminoácido deficiente en las dietas a base de cereales. No olvidemos considerar que la formación de vitaminas en el aparato digestivo de los cerdos es muy reducida por lo tanto hay que darle a estos animales correctores vitamínicos que impidan la aparición de carencias.

El nivel correcto de proteinas en la ración se determina por la capacidad de la misma para suministrar los aminoácidos y aminonitrógenos necesarios para la sintesis de aminoácidos esenciales. El rendimiento óptimo necesita el suministro de aminoácidos esenciales en sus proporciones adecuadas en el momento oportuno. Si se satisfacen estas condiciones, el animal rendirá satisfactoriamente, aunque los niveles de proteína de la ración no sean siempre los mismos. Se recomienda que el MAIZ, CEBADA, TRIGO, AVENA o SORGO no constituya más del 65% del suministro proteíco de la dieta.

Para asegurar la cantidad adecuada de aminoácidos esenciales y equilibrar la ración, se deben suministrar suplementos de aminoácidos, de origen natural o sintéticos. Para el normal crecimiento los cerdos necesitan 10 aminoácidos esenciales: arginina, histidina, isoleucina, leucina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano, valina y lisina. Además denen de recibir Nitrógeno no proteico que les permitan la sintesis de los aminoácidos no esenciales.

Las raciones especiales para cerdos contienen cantidades adecuadas de acidos grasos esenciales. El nivel de 0.03% de Ácido linoleico es suficiente para el normal crecimiento, pero no para el desarrollo normal de la piel. La concentración necesaria para cumplir con ambos requerimientos es de 0.03-0.22%. una vez satisfechas las necesidades de ácidos grasos esenciales, la adición de grasa aumenta el contenido energético de la ración.

Veremos ahora por tipo de estadío productivo el resto de recomendaciones.

Cerdas gestantes

Como norma general se recomienda que las hembras gestantes no engorden más de 30-45 kg en ese periodo.

Alimentación a base de concentrados y forraje

Forrajes verdes: Alfalfa, veza, esparceta, coles (suministrar picado).

Raices: Remolacha, zanahorias, colinabos (suministrar troceado).

Consumo: forrajes de 8 a 10 kg/animal/día mejor ad libitum.

Concentrado: en la primera fase de gestación de 0.8 a 1.5 kg. En la segunda fase de 1-3 a 2 kg por el aumento de necesidades.

El nivel de proteína del concentrado se ajustará en función del forraje. La distribución del pienso se hace sólo de una vez. La semana anterior al parto debemos reducir la ración, especialemente el forraje.

Alimentación a base de concentrados exclusivamente

Se deben tomar las necesidades nutritivas dependiendo de la fase de gestación y el peso.

Consumo: como orientativo se debe suministrar de 1.8 a 2.25 kilos de pienso que contenga de 0.9 a 1 UA o de 2,8 a 3.1 Mcal ED / Kg con un 12% de Proteina digestible.

El alimento se reparte dos veces al día y en comederos individuales. Tres días antes del parto el suministro del pienso se reduce a la mitad.

Cerdas en lactación

Como norma general se admite que una cerda debe ganar de 10 a 15 kg de peso por ciclo reproductivo hasta que desteta la cuarta camada. A partir de entonces su peso debe mantenerse constante cuando se realice el destete de las camadas siguientes. Las necesidades nutritivas totales de mantenimiento mas producción lechera pueden variar según el número de lechones de la camada y que salgan adelante, ya que la producción de leche va en aumento hasta la 3ª semana de lactación, luego permanece estable unos días para decrecer progresivamente.

Deben aplicarse para satisfacer estas necesidades exclusivamente piensos concentrados, al menos las 4 primeras semanas de lactación. El pienso conviene que tenga 1 UA/ Kg y un 13% de proteína digestible.

Consumo: el consumo de la ración debe oscilar entre 4 y 7 kg/cerda y día. Los niveles más bajos son para cerdas jóvenes (unos 150 kg de PV y camadas de 6 lechones) y los más altos para cerdas de mas edad (PV >200 kg y hasta 10 lechones). Se recomienda distribuir el pienso en dos tomas, mañana y tarde.

Para evitar indigestiones se debe adaptar la alimentación al ritmo de subida de la leche:

Þ 1.5 kg los dos primeros días.

Þ Del 4º al 6º suministrar 2.5 kg.

Þ A partir del 6º día aumentar 0.5 kg/día hasta recibir toda la cantidad.

Cerdas de reposición

Desde que son destetadas hasta los 90 o 95 kg de peso deben alimentarse con pienso de crecimiento, sin restricción de la cantidad para un desarrollo completo. Una vez llegadas a los 90-95 kgse le debe dar un pienso de reproductoras adecuado a la fase en que se encuentren y racionado para evitar acúmulos de grasa.

Cerdas en época de cubrición

Las cerdas que están bien alimentadas, tanto si van a a ser cubiertas por 1ª vez como si no son primerizas, no es preciso que reciban una alimentación suplementaria durante la época de cubrición. Si las hembras están insuficientemente alimentadas, conviene aumentar de 500 a 750 gr la ración de pienso desde la 1ª o 2ª semana antes de cubrición.

Verracos

Las necesidades nutritivas de estos animales está en razón a que estén en época de monta o periodo de descanso. Lo normal es que el verraco de servicio consuma 2.2 a 3.5 kg de pienso/día, teniendo en cuenta la edad, tamaño y servicio que realice. Es conveniente que los verracos consuman forrajes para saciar el hambre y además evitar así que engorden excesivamente.

Cerdos para carne

Debemos diferenciar las tres etapas principales del sistema productivo:

Cría
Recría
Cebo
Cría de lechones

El periodo de lactacia puede ser más o menos largo según la fecha de destete.

El destete normal o tardío ocurre cuando se realiza la 7ª u 8ª semana del nacimiento. Si se realiza de los 21 a los 28 díashablamos de un destete precoz. Los más frecuente es realizar un destete semiprecoz que suele ocurrir a los 35-45 días. Los lechones más pequeños deben colocarse en los pezones delanteros por que dan más leche. Después de la primera mamada se colocan en el nido, a las dos horas se deja que realicen la 2ª mamada y ya se les deja con la madre.

Destete precoz

Cuando se van a destetar a los 21 a 28 días hay que iniciarlos rápidamente en el consumo de pienso.

Programa de alimentación

Al 4º o 5º día de vida se les pone pienso de preiniciación, tambien conocido como prestarter. Este pienso debe ser desmigado y contiene habitualmente leche descremada en altas proporciones y un 22-24% de proteína bruta.
Sustiruir las migas por gránulos a medida que se observa que los lechones comen pienso. A los 15 días y aún mamando los aninales comen una cantidad apreciable de pienso.
A los 21 días cuando tiene un peso de unos 5.5 kg pueden ser destetados totalmente. En los últimos días de la 3ª semana hay que empezar a racionarles el pienso. Cada lechón debe comer hasta que se desteta 3 kg de pienso prestarter.
Al comenzar la 4ª semana de vida se recomienda dar a los lechones pienso de iniciación, mezclado al principio con el prestarter durante dos o tres dias.
Destete semiprecoz

Es el más aconsejable, salvo en explotaciones de alto nivel técnico con locales especialmente acondicionados para esta cría.

Programa de alimentación

A los 10-15 días de vida se les pone pienso de iniciación muy digestible en gránulos. A la 3ª semana han aprendido a comer pienso. A medida que las necesidades nutritivas del lechón aumentan y la madre no se las cubre con la leche, comen más pienso.
El destete debe ser realizado a la 5ª semana.
Recría de lechones

Una vez terminado el periodo de cría, cuando el lechón viene a pesar unos 20 kg entra en la etapa de crecimiento y recría, que dura hasta que el animal alcanza un peso de 55-60 kg.

En el periodo de crecimiento el suministro de pienso suele hacerse a discrección, colocando en tolva para su consumo a libre disposición. Los alimentos empleados en esta fase son generalemente piensos comerciales o bien mezclas de maiz y cebada principalmente con otros alimentos concentrados que equilibren la ración en proteínas, vitaminas y minerales.

El pienso de recría, debe tener un valor energético de 1 UA o 3.100 Kcal de ED/kg y una riqueza proteica del 13% de PD y con menos de un 7% de fibra bruta.

Cebo o acabado

El ciclo productivo se completa con la fase de cebo o acabado que finaliza cuando los cerdos llegan a los 95 – 100 kg de peso estando listos para el tipo de consumo que se demanda en nuestro pais.

En esta fase es importante racionar los alimentos para no empobrecer el índice de conversión, engrasando las canales que pasaran a tener peor calidad. es conveniente lotear por sexos ya que las hembras aprovechan mejor el pienso y aún dando 200 gr más por animal hembra las canales no se empobrecen.

la restricción en el pienso a machos castrados debe ser bien observada por su tendencia al engrasamiento.

Programa de alimentacion

El alimento se distribuye dos veces al día puede emplearse pienso comercial o mezcla preparada por el ganadero. El pienso debe tener un valor energético de 0.9-0.95 UA/kg o 2800-2950 Kcal de ED/kg y una riqueza proteica del 11% de PD y menos del 8% de fibra bruta.
Los piensos harinosos deben darse en forma de “amasado” con un kilo de pienso añadido a 1 a 3 litros de agua, ya que dan mejores resultados que en seco.
Las cantidades a ingerir están comprendidas entre 1.2 kg para animales de más de 20 kg, a 2.8kg para animales de 70 kg de PV. No conviene subir por encima de esta cantidad para evitar el excesivo engrasamiento.
Consumo de agua

Los cerdos beben de 2.7 a 3 litros de agua/kg de pienso. En épocas de calor hasta 4.4 litros/kg de pienso. En invierno la temperatura del agua no debe ser inferior a 15ºC ya que repercute negativamente en los rendimientos.

Minerales

Se recomiendan los siguiente aportes de macrominerales.

Ca %
P %
Cl Na %

Lechones
0.9-1
0.7-0.8
0.4

Cebo
0.75-0.95
0.65-0.8
0.4

reproductoras
0.8-1.2
0.6-0.9
0.4

Nutrición de Porcino.
Fuente:
Apuntes de nutrición animal de la Fac. de Vet. de Córdoba. 4º Curso. Prof. Dr. J. Rodríguez Berrocal.
Carlos Buxadé, 1996. Zootecnia: bases de producción animal. Vol 6: porcinocultura intensiva y extensiva.

Fundamentos de sanidad en ganado porcino

Julio 17th, 2007

Publicado en: http://www.agroinformacion.com/leer-contenidos.aspx?articulo=471

Estreptococias porcinas
Fuente: Plonait, Hans, 2001. Manual de las enfermedades porcinas Straw
Barbara E. 1999. Diseases of swine.

Enfermedades producidas por especies de los géneros Streptococcus y Enterococcus, que afectan al cerdo y clínicamente presenta formas muy diversas:

- Forma septicémica: afecta a individuos entre 24 y 48 horas de vida, con presentación en dos formas: subaguda, sin sintomatología y muerte repentina, y la forma aguda, caracterizada por un síndrome febril; el animal muere en poco tiempo. Las lesiones que se presentan son congestión de los orgáncos parenquimatosos y presencia de líquido hemorrágico en las cavidades torácica y abdominal.

- Forma nerviosa: afecta a individuos alrededor del destete (de 4 a 8 semanas de vida), clinicamente caracterizada por sintomatología nerviosa: sindrome febril, ataxia, pareisa, parálisis, pataleo, movimientos rotatorios, nistagmus y a veces hiperestesia. Se encuentras lesiones de meningoencefalitis.

- Forma artrítica: en individuos en la primera semana de vida, que presentan inflamación de las articulaciones, que se manifiesa mediante cojeras, como consecuencia el animal no anda y hay retraso en el crecimiento en los casos más graves.

- Formación de abscesos: aparecen abscesos en las tablas del cuello con pus blanquecino, cremosos y no maloliente.

- Forma dérmica: aparece eritema en papada, bragada y periné, que puede evolucionar a costras y pústulas. En orejas y rabo hay necrosis.

- Forma endocardítica: hallazgo de matadero, sin sintomatología.

- Forma reproductiva: afecciones del aparato genital, con repeticiones a celo, exudado vaginal primero seroso, luego mucoso y por último purulento. Abortos.

El diagnóstico por los síntomas es simple, aunque hay que diferenciar algunas formas de otras enfermedades. Lo mejor es enviar muestras al laboratorio para aislamiento e identificación.

Como medidas de prevención se utiliza antibióticos (ampicilina o amoxicilina) en pienso antes de vacunaciones, castraciones o transporte. No existe inmunoprofilaxis comercial, se usan autovacunas.

El tratamiento una vez aparecida la enfermedad puede realizarse con b-lactamicos parenteral o ampicilina o amoxicilina en pienso a dosis de 250-400 g/Tm.

Colibacilosis del lechón (diarrea colibacilar)
Fuente: Plonait, Hans, 2001. Manual de las enfermedades porcinas
Straw, Barbara E. 1999. Diseases of swine.
Enfermedad toxigénica producida por Escherichia coli, ligada a la producción de enterotoxina que provoca alteraciones en el intercambio de agua y electrolitos. Se da también en otras especies, siempre en las primeras semanas de vida. Provoca diarreas acuosas y continuas, de color blanco-amarillento que inicialmente no afecta de otra forma al animal (no aparece anorexia ni apatia) hasta que la deshidratación es importante y el animal muere de shock. Normalmente la evolución es aguda (28-48 horas), aunque pueden aparecer formas sobreagudas en 6-12 horas o subaguda en tres o cuatro días, normalmente por débil inmunización de la madre.

El diagnóstico por sintomatología es poco orientativo. En la necropsia pueden aparecer estomago repleto de coagulo lácteo y dilatado, mucosa intestinal ligeramente inflamada y red vascular inyectada. No es frecuente la presentación como forma pura, asi que normalmente se presenta asociada a otras enfermedades. Se recomienda diagnóstico laboratorial.

La prevención se basa en:

- Quimioprofilaxis: con antibioticos en pienso de lactación a las reproductoras y lechones en pienso de iniciación

- inmunoprofilaxis: con vacunas inactivadas con formol y calor, con hidróxido de aluminio como coadyuvante, en las hembras reproductoras 2 o 3 días al final de la gestación. Tambien se pueden utilizar autovacunas.

El tratamiento una vez aparecida la enfermedad suele ser con aminoglucosidos, quinolonas y sulfamidas.

Enfermedad de los edemas (colibacilosis enterotoxémica, enfermedad de los lunes)

Fuente: Plonait, Hans, 2001. Manual de las enfermedades porcinas
Straw, Barbara E. 1999. Diseases of swine.

Producida por cepas de Escherichia coli capaces de producir una verotoxina SLT, de la que hay tres tipos: 1, 2 y VTE. Esta última es la responsable de la enfermedad de los edemas. Cuando la toxina tiene acción septicémica se produce la enfermedad de los edemas, pero también puede tener acción localizada en el intestino delgado, produciendo gastroenteritis hemorrágica.

Se da animales en la primera semana postdestete. La toxina se difunde por todo el organismo produciendo degeneración del endotelio vascular, fundamentalmente en musculatura lisa, que dan lugar a edemas.

La clínica comienza en la explotación con animales que mueren sin causa aparente, despues empiezan a aparecer en el resto de animales síntomas de fiebre intensa y breve, apetencia por agua, edemas en párpados, base de orejas, papada y glotis laringe, este último provoca dificultad respiratoria y un chillido característico. Finalmente aparece sintomatología nerviosa, con incorrodinación, sobre todo el tercio posterior, movimientos natatorios de animales caidos, contracción de la nuca y torneo. La muerte se pr0duce en 24-48 horas.

La morbilidad es relativamente baja pero la letalidad suele ser del 90%.

El diagnóstico es igual que en la colibacilosis del lechón. En laboratorio se puede realizar test comercial para la detección de producción de VTE.

La prevención se basa en quimioprofilaxis, con antibióticos en lechones y reproductoras en piensos de iniciación y lactación, respectivamente. Por otro lado, en inmunoprofilaxis se utilizan vacunas inactivadas con formol y calor, con hidróxido de aluminio como coadyuvante, o con vacunas vivas atenuadas con formol.

En cualquier caso, se recomienda la profilaxis sanitaria, basada en:

- limpieza y desinfección de la sala de recría después de la salida de animales

- evitar destetes precoces

- realizar lotes homogéneos al destete

- comederos suficientemente grandes para que todos los animales coman al mismo tiempo

- cambio gradual de alimentación

- utilizar probióticos reguladores

- utilizar aguas adecuadas

El tratamiento una vez aparecida la enfermedad es dificil ya que son brotes agudos-sobreagudos. Se puede realizar con administración de aminoglucosidos, quinolonas, sulfamidas o colistina, en pienso o en agua, a dosis bajas y después de 24 horas de dieta. Como tratamiento sintómatico se recomienda la retirada de la comida durante 24 horas, dejando agua a libre disposición.

Problemas respiratorios: Rinitis atrófica y Enfermedad de Glasser/Pleuroneumonía porcina

Fuente: Plonait, Hans, 2001. Manual de las enfermedades porcinas
Straw, Barbara E. 1999. Diseases of swine.

Rinitis atrófica

Pasterelosis exclusiva de porcino, contagiosa y endémica, caracterizada por la destrucción total o parcial de los cornetes nasales, deformación del tabique nasal y formación de exudado seromucoso que puede llegar a ser hemorrágico.

Se dan dos tipos de rinitis atrófica según la etiología:

- Si es producida por Pasteurella multocida tipo D (produce toxina dermonecrótica) y Bordetella bronchiseptica se denomina Rinitis atrófica progresiva, con lesiones irreversibles.

- Si la produce Bordetella bronchiseptica y un cytomegalovirus se denomina Rinitis atrófica regresiva y las lesiones son reversibles.

Refiriéndonos a la rinitis atrófica por pasterelas, los síntomas suelen aparecer en la sala de recría y cebo, con estornudos frecuentes y eliminación de exudado nasal seroso e incluso purulento, a veces hemorrágico y normalmente unilateral. Además aparece sindrome febril poco manifiesto, y surcos en el dorso de la jeta, asi como desviación del tabique nasal, hacia un lado si es unilateral y hacia arriba si es bilateral.

El diagnóstico clínico es orientativo si aparecen lechones con aumento del flujo nasal purulento con evolución hasta hemorrágico, surcos dorsales en el maxilar superior y desviación del tabique nasal. Las lesiones que aparecen en la necropsia son destrucción de cornetes nasales, al corte transversal entre el primer y el segundo premolar. Se recomienda envío de torundas tonsilares o de mucosa nasal al laboratorio para aislamiento e identificación.

Actualmente el tratamiento utilizado se basa en la administración de antibióticos como quinolonas, neomicina, colistina, leucomicina o macrólidos, aunque está poco justificado porque las lesiones son irreversibles.

La profilaxis se recomienda en todos los casos:

a) quimioprofilaxis:

administración de antibióticos en el pienso a madres durante la lactación

tratamiento con antibióticos inyectados a lechones con menos de 4 semanas

tratamiento con antibióticos inyectados a lechones en fase de riesgo, es decir, 1-2 semanas postdestete y 2-3 semanas después de la entrada en recría

b) inmunoprofilaxis: vacuna inactivada con formol de cepas de Bordetella bronchiseptica y toxina dermonecrótica inactivada, con la siguiente pauta de vacunación:

Hembras gestantes: 5 semanas antes del parto y revacunación 2 semanas antes del parto.

Lechones de madres no vacunadas: 5 semanas de vida y revacunación dos semanas después.

c) Profilaxis sanitaria, basada en una buena alimentación, evitando cambios bruscos de temperatura y/o humedad, evitar hacinamiento y realizar manejo por lotes en función del estado fisiológico para las reproductoras y de edad y peso para los lechones.

Enfermedad de Glasser (poliserositis fibrinosa)/Pleuroneumonía porcina

Los agentes causales de estas dos enfermedades son Haemophilus parasuis, que provoca la poliserositis fibrinosa o Enfermedad de Glasser (PF o EG), enfermedad multicausal y multifactorial, y Actinobacillus pleuroneumoniae, que es el responsalbe de la pleuroneumonia porcina (PP), caracterizada por ser multifactorial.

Actúan como reservorios los mismos cerdos, ya que los dos agentes causales son habituales del tracto respiratorio, siendo más peligrosos los animales que han superado la enfermedad porque quedan como portadores. L EG afecta a lechones entre las 2 semanas y los 4 meses de vida, mientras que la PP aparece en animales de 3 meses. En ambos casos la transmisión es fundamentalmente aerógena.

La forma sobreaguda de ambas tiene la misma sintomatología, y provoca la muerte en 24-48 horas, después de aparecer fiebre alta, inapetencia, animales postrados, zonas cianóticas en la zona más distal de la piel y tos. Si aparecen cojeras, posturas de perro sentado y trastornos de lomoción por meningitis o meningoencefalitis, estaremos ante un cuadro exclusivo de EG.

Las lesiones que aparecen en la EG se derivan de procesos inflamatorios en articulaciones y meninges, frecuentemente aparece un líquido de tonalidad amarillo-verdoso en las cavidades. En la PP se encuentra neumonía necrosante hemorrágica y pleuritis fibrinosa. Los animales que se recuperan de la enfermedad presentan lesiones con hemorragias en pulmón, abscesos rodeados de tejido conjuntivo en pulmones y fibrosis en pleura.

No hay tratamiento ni posibilidad de inmunoprofilaxis. Los animales que se recuperan tras tratamiento sintomático son peligrosos desde el punto de vista epidemiológico, pues quedan como portadores.

Disentería hemorrágica porcina

Fuente: Plonait, Hans, 2001. Manual de las enfermedades porcinas
Straw, Barbara E. 1999. Diseases of swine.
Fichas técnicas de la OIE, www.oie.int
L. León Vizcaíno, 2000. Disentería hemorrágica. Información veterinaria.http://www.colvet.es/infovet/

Enfermedad infecciosa del ganado porcino que afecta fundamentalmente a animales en crecimiento, caracterizada clinicamente por diarrea mucohemorrágica muy grave y que puede alcanzar elevados índices de morbilidad y mortalidad. Es producida por Serpulia hyodisenteriae, en animales entre 2 y 4 meses. Es enfermedad de declaración obligatoria, formando parte de la lista A de la OIE.

La sintomatología se puede presentar de cuatro formas según evolución:

- Sobreaguda: muy poco frecuente, con muerte súbita de algunos animales. Intestino repleto de contenido intestinal hemorrágico.

- Aguda: algo más frecuente, en animales después del destete, con diarrea amarillente y mucosa. De carácter benigno.

- Subaguda: es la forma más frecuente, con evolución desde diarrea mucosa y amarillenta, pasando a estrías de sangre en las heces diarreicas, hasta sangre y restos necróticos de mucosa intestinal y finalmente heces negras.

- Crónica: en animales adultos en la fase final de cebo y reproductores, con diarega negra alternada con fases de estreñimiento.

El diagnóstico lesional mediante necropsia es bastante fácil si se trata de la forma sobreaguda o aguda, los animales aparecen emaciados y manchados de heces negras, con mal aspecto del pelo. El corazón está en sístole y apelmazado y hay afección de ileon y colón, si la fase es inicial aparece moco pegajoso adherido a la mucosa. Si la enfermedad está más avanzada aparece moco pegajoso con estría sanguinolentas, posteriormente zonas necróticas y si es fase final se encuentra gran cantidad de sangre en contenido intestinal.

El tratamiento se realiza a base de carbadox durante 20-25 días a dosis de 50g/Tm de pienso, después se administra sedecamina en dosis de 25 mg/tm de pienso y por último dimetridazol en agua durante 5 días. Se utilizan varios productos para evitar resistencias.

Enteropatía proliferativa porcina

Fuente: Plonait, Hans, 2001. Manual de las enfermedades porcinas
Straw, Barbara E. 1999. Diseases of swine.
A. Arenas; B. Huerta; A. Maldonado; C. Tarradas; R. Astorga; I. Luque; C. Borge y A. Perea, 1999. Síndromes entéricos del cerdo: enteropatía proliferativa porcina. Información veterinaria. http://www.colvet.es/infovet

Es una enfermedad enterica común en cerdos de destete a engorde y hembras de reemplazo, producida por Lawsonia intracellularis, que se presenta en casi cualquier sistema de manejo y provoca importantes perdidas económicas; principalmente por disminución de la ganancia media diaria, aumento de la conversión alimenticia y aumento del porcentaje de cerdos de deshecho.

Presentaciones de la enfermedad:

Pueden aparecer tres tipos de clínica según la evolución:

Forma Subclínica.- Más común desde el destete hasta los 45 Kgs., con ligera anorexia, diarrea ligera o ausente, lotes heterogeneos en cuanto al peso en un mismo grupo, aumento del porcentaje de cerdos retrasados.

Forma Crónica.- Esta se manifiesta principalmente después de la tercera semana postdestete o tres semanas después de la entrada en la fase de crecimiento y hasta los 60 Kgs. de peso. Aparecen diarrea semisolida con alimento sin digerir, sin estrías de sangre y/o moco; disminuye el apetito, con fiebre en algunos casos. La duración de días a semanas si no hay tratamiento, y algunos cerdos pueden sanar en forma espontanea, pero conservando su retraso en el crecimiento.

Forma Aguda.- Esta se manifiesta principalmente en cerdos de 70 Kgs. hasta cerdas primerizas, con mortalidad de hasta el 20 % e incluso superior. De más frecuente presentación en lotes en buen estado de salud y hembras de reemplazo a las dos semanas de la llegada a la granja, o de cambiarlas al área de adaptación; se observa muerte súbita en algunos animales, palidez, heces oscuras, elevación de la temperatura corporal y aborto a los 6 días de aparición de la fiebre

El diagnóstico es laboratorial, con inmunofluorescencia y PCR

El tratamiento en la fase agua es individual con oxitetraciclina, espectinamicina, lincomicina, eritromicina. En la fase crónica el tratamiento es general en el pienso

Enteritis necrótica de los lechones

Fuente: Plonait, Hans, 2001. Manual de las enfermedades porcinas
Straw, Barbara E. 1999. Diseases of swine

Proceso intestinal necrótico-hemorrágico que afecta a lechones en las 2-3 primeras semanas de vida. Más frecuente en explotaciones intensivas y en lechones procedentes de hembras primerizas. El agente causal es Clostridium perfringes tipo C, que produce b-toxina con acción necrótica y letal con efectos sobre la permeabilidad vascular y necrosis en intestino.
La forma clínica aguda aparece en los primeros días de vida de los lechones, con curso de 24-48 horas, diarrea hemorrágica y deshidratación.

Las formas subagudas aparecen en animales de más edad, con curso de 3 a 5 días, con diarreas que evolucionan a hemorrágicas. Los animales que no mueren presentan cierto retraso en el crecimento.

Diagnóstico por aislamiento e identificación en laboratorio.

Tratamiento mediante administración intramuscular de ampicilina y suero hiperinmune durante 4-5 días.

Mal Rojo

Fuente: Plonait, Hans, 2001. Manual de las enfermedades porcinas
Straw, Barbara E. 1999. Diseases of swine.

Enfermedad que pertenece al grupo de las patologías rojas del cerdo, afectando fundamentalmente a porcino pero también a pavo (USA) y a corderos, en forma de artritis.

Clinicamente pueden aparecer

- formas septicémicas (curso sobreagudo-agudo). El curso sobreagudo es practicamente asintomátioa, sin aparición del eritema característico. Se observa sindrome febril y obnubilación intensa. En la forma aguda se presenta sindrome febril rápido, conjuntivitis serosa, estreñimiento seguido de diarrea, artritis, cojeras y paresia, con aparición de manchas rosáceas que no sobresalen, no están calientes y no son dolorosas, a las 48-72 horas del primer síntoma. Lesiones congestivas generlaizadas

- forma urticariforme (curso subagudo, en animales inmunizados). Aparece síndrome febril intenso, con manchas que sobresalen, de forma poliédrica bien delimitada, que evoluciona a vesícula y costra que después de desprende. Tiene carácter benigno con recuperación en 5-6 días.

- endocarditis, artritis y forma dérmica, como formas crónicas, con pérdidas en la producción.

El diagnóstico es relativamente fácil por los síntomas y lesiones.

Tratamiento con antibioterapia a base de penicilinas de acción inmediata y de acción prolongada. También se puede realizar sueroterapia con suero heterologo de caballo: 0.5-1 cc/kg P.V., con períodos de actuación de 2 ó 3 semanas.

Actualmente se utilizan vacunas de bacterias lisadas con saponina como coadyuvante. Una sola dosis confiere inmunidad durante 4 meses, y si se administra otra dosis a las 3 ó 4 semanas, la inmunidad se prolonga hasta 8 meses.

Peste porcina africana (PPA)

Fuente: Fichas técnicas de la OIE, www.oie.int, Plonait, Hans, 2001. Manual de las enfermedades porcinas, Straw, Barbara E.1999. Diseases of swine.

La (PPA) es una enfermedad viral de los suidos domésticos, altamente contagiosa, por lo que es de declaración obligatoria (lista A OIE). Generalmente es de curso agudo y clínicamente se caracteriza por fiebre, cianosis en áreas dérmicas y hemorragias de los órganos internos, principalmente en ganglios linfáticos, riñón y mucosa gastrointestinal. La mortalidad llega a ser del 100% al inicio del brote.

El agente causal de la PPA en un virus ADN de unos 175-215 mm de diámetro, perteneciente a la familia Iridoviridae sensible a los solventes de los lípidos y a los desinfectantes ortofenilfenólicos, y resistente a los ácidos fuertes y a los álcalis. En las células infectadas se encuentran cuerpos de inclusión citoplasmáticos. El virus permanece viable a temperatura de refrigeración por espacio de 18 meses.

En las formas agudas y subagudas el período de incubación es aproximadamente de 5 días a dos semanas, con síntomas de fiebre, depresión, descargas oculares, tos, diarrea y deshidratación.

Las lesiones que se observan en la necropisa son bastante semejantes a las de la peste porcina clásica, aunque pueden ser más graves. Aparecen hemorragias en epicardio, endocardio, y en ocasiones en ganglios linfáticos. Se observa agrandamiento del bazo Ocasionalmente se observan hemorragias petequi